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Para muchos es imposible decidirse por uno u otro partido político sin conocer su proyecto, ni la forma y los recursos con que este se llevaría a cabo en las áreas más importantes de la vida nacional

El respeto a los votantes

La gran estrategia podría ser, en la actual contienda electoral, cautivar con planteamientos serios sobre los grandes problemas nacionales a quienes no desean votar.
La campaña política que vemos desarrollarse hoy en el país en buena medida se basa en una publicidad centrada en fuertes ataques a los adversarios, elaborados con palabras efectistas que no se sostienen ante el menor cuestionamiento. De esta estrategia a la fecha algunos han cosechado triunfos.
También se escuchan promesas relacionadas con problemas específicos, para los que se ofrece solución sin explicar con qué recursos ni de qué forma.
Mientras tanto, los costarricenses siguen ayunos de exposiciones inteligentes y creíbles sobre los programas de gobierno con que los aspirantes al poder (de ambos sexos) pretenderían enfrentar los grandes asuntos nacionales: seguridad, salud, educación, empleo, desarrollo sostenible.
Esto bien podría estar aumentando las razones de un gran número de ciudadanos que, según encuestas a la fecha, no se sienten atraídos por las urnas y probablemente se contarán entre los no votantes de la próxima contienda electoral.
No se les puede culpar. Es comprensible que para mucha gente sea imposible decidirse por uno u otro partido político sin conocer su proyecto en las áreas más importantes de la vida nacional.
El contenido de la actual campaña no es en modo alguno un incentivo para que nazca y crezca el espíritu cívico. No obstante, todo ciudadano debería cumplir con el sufragio. La principal toma de conciencia ha de ser el poder que la población tiene de elegir gobernantes y la responsabilidad que asume, ante sí y sus semejantes, si no ejerce dicho poder, aunque solo su conciencia lo sepa porque no se comprueba si alguien votó.
Ante la ausencia de exposiciones claras sobre los proyectos de gobierno, los diferentes sectores de la población civil deberían exigirlas, estudiar documentos que pudieran contenerlas, generar debates y participar activamente en ellos cuando los convoquen la prensa y las redes sociales. Esto sí podría sacar a muchos de la negligencia hacia las urnas. Los costarricenses no son apáticos por naturaleza. Se encuentran decepcionados de una clase política que no los respeta pero pide su voto.
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