Vladimir de la Cruz

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Miércoles 9 Octubre, 2013

Para mí, la sustitución del Dr. Hernández por el Dr. Rodolfo Piza es lo que le conviene al PUSC y al país en este momento


Pizarrón

El PUSC

El Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) desde su constitución en 1983 ha jugado un papel muy importante en el desarrollo institucional del país. Ha compartido el poder político en la Asamblea Legislativa, el Gobierno, en la elección de magistrados del Poder Judicial, en la integración de las 81 municipalidades y alcaldías y de los 486 Concejos Distritales.
Desde 1990 ha gobernado tres periodos de los seis gobiernos que desde ese año hasta hoy ha habido. Ha constituido con Liberación Nacional (PLN) lo que se ha llamado el bipartidismo nacional.


Nos guste o no, estemos de acuerdo o no con sus políticas, el desarrollo institucional del país, desde 1982 hasta hoy, se les debe al PLN y el PUSC, con todo lo bueno y lo malo, según se vea, que ese desarrollo ha significado.
El PUSC sufrió un descalabro electoral en las elecciones de 2006 y de 2010, por el impacto que tuvo en el electorado y sus seguidores el juicio que se siguió contra dos expresidentes de la República, del PUSC, juicio que golpeó a toda la sociedad costarricense, y que resueltos dichos procesos judiciales en primeras instancias, saldó en la conciencia ciudadana esa situación, y abrió al PUSC un nuevo escenario de participación política.
En las elecciones municipales de 2010 resultó en el segundo lugar. Mostró su fuerza histórica arraigada en la geografía del país y en el corazón de sus seguidores. Para las elecciones de 2014 puntea como la segunda fuerza electoral, fortaleciendo estas raíces que persisten en la población y electores costarricenses.
La escogencia de su candidato el Dr. Rodolfo Hernández y del Dr. Rodolfo Piza en la primera Vicepresidencia, alentó esta perspectiva. Se combinó inexperiencia electoral con gran experiencia política electoral e institucional.
Las campañas electorales en Costa Rica giran propagandísticamente alrededor de los candidatos presidenciales, que responden a los partidos que representan. Por ello son presidencialistas.
El candidato de tal o cual partido, en este caso del PUSC, no se sobrepone al partido pues en todo el territorio nacional se mueven sus adherentes, simpatizantes y sus propios candidatos e intereses, a otros puestos de elección popular, como son los diputados, con sus particulares grupos de apoyo y estructuras de minis poderes internos. Esto no lo ha entendido el Dr. Hernández, que como director de Hospital está acostumbrado a tomar decisiones, ordenarlas y obligar a su ejecución, lo que no es igual en una estructura político partidaria, donde hay oposiciones, discusiones y evaluaciones táctico estratégicas, que puede no compartir pero que está obligado a acatar cuando se toman.
El Dr. Hernández llegó al PUSC en la convención nacional que lo escogió candidato, con las autoridades que ese Partido tenía y con sus bases socialcristianas en cantones y distritos. Él no inventó al PUSC ni es su líder histórico, que lo seguirá siendo Rafael Ángel Calderón Fournier, le guste o no.
Su renuncia es de trámite ante la Asamblea Nacional, convocada para el sábado próximo. Sus exigencias para su retorno como candidato son exageradas y casi imposibles de ejecutar, sí de negociar, y no aseguran que ante otra situación de la campaña otro berrinche similar pueda provocar.
Para mí, la sustitución del Dr. Hernández por el Dr. Rodolfo Piza, si no entiende estas reglas políticas, es lo que le conviene al PUSC y al país en este momento.
 

Vladimir de la Cruz