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Jueves, 13 de diciembre de 2018



BUEN COMER


El punto donde la excelencia es la norma del chef

Melvin Molina [email protected] | Viernes 04 marzo, 2016

Los hermanos mexicanos Jimena y Rodrigo Montesinos son los creadores del concepto del Taller Gastronómico El Punto. Esteban Monge/La República


Estar sentado en la mesa del Taller Gastronómico El Punto es un privilegio. Allí se va a estimular los sentidos, a ser bien atendido y a llevar a la boca auténticas obras de arte hechas comida.

Este restaurante de alta cocina internacional es el sueño de los hermanos mexicanos Jimena y Rodrigo Montesinos.

Luego de imaginarlo por muchos años, ella viajando por Latinoamérica mientras trabajó en el mundo corporativo y él cocinando en Europa en varios restaurantes con estrellas de la guía Michelín, finalmente fue Costa Rica el país donde pusieron manos a la obra.

“Para nosotros es más que un simple restaurante. No vendemos comida, sino que tratamos de ofrecerles a quienes nos visitan una experiencia en la que se invierte tiempo, tecnología y creatividad para transformar todo en platos que llegan a la mesa con la esencia de cada ingrediente mientras se enaltece y potencia cada sabor”, afirmó Jimena Montesinos, administradora y copropietaria.

En el interior del local todo tiene un toque contemporáneo, con el objetivo de contribuir a una propuesta que sus creadores califican como muy lúdica. Lo importante para los hermanos Montesino es que cada persona que los visite disfrute el ritual de la buena mesa.

Por dónde comenzar podría ser un tema complicado en una primera visita, por eso la recomendación del chef es bien recibida. Una entrada de butano kakuni de inspiración japonesa.

“Cocinamos una panceta de cerdo a baja temperatura con una salsa a base de soya, salteada en mostaza agridulce encima. La técnica de la baja temperatura es algo más del Mediterráneo pero nace de mis recuerdos e inspiración en Oriente”, aseguró el chef Montesinos.

El resultado es un platillo en porciones que se comen de un bocado y de un sabor que despierta el paladar. La mostaza le otorga un grato crocante mientras que trozos de albahaca refrescan el paladar. Viene acompañado de una salsa ligeramente picante que le da armonía a todo.

Como plato fuerte la sugerencia del experto es carrillera de ternera. Aquí juega en favor de esta carne la técnica del chef: una cocción lenta que supera las ocho horas que le otorga dos características vitales: suavidad y un sabor intenso.

Es una especie de tributo a la cultura culinaria mexicana. Incluye un puré de maíz, culantro, maíz confitado, natilla y cebollitas, todo elaborado con técnicas europeas. Al final no es de extrañar escuchar adjetivos como “maravilloso” cuando se disfruta de una creación como esta.