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Jueves 16 Junio, 2016

El Poder Constituyente es usted, somos todos, que como titulares de la soberanía, nos movilizamos, deliberamos y definimos un nuevo ordenamiento jurídico-político fundamental

El Poder Constituyente es autoayuda colectiva

Un grupo de costarricenses, el pasado 16 de febrero, presentamos un proyecto de ley en la Asamblea Legislativa, con el fin de convocar el Poder Constituyente, dotar a Costa Rica de una nueva Constitución Política y construir un futuro mejor para todas las personas.
Desde una perspectiva jurídica, el Poder Constituyente es la soberanía misma que se encarna en un órgano colegiado —la Asamblea Constituyente— elegida por el pueblo, con el fin de revisar, reformar o promulgar una nueva Constitución. Desde el plano sociológico, se trata de un poder que ejerce el pueblo, de manera democrática y soberana. Según esta concepción, el Poder Constituyente es usted, somos todos, que como titulares de la soberanía, nos movilizamos, deliberamos y definimos un nuevo ordenamiento jurídico-político fundamental.


Al hablar de Poder Constituyente nos referimos a una autoridad superior que se ubica por encima de los gobernantes y hasta de la misma Constitución, porque ese poder es la fuente de todas las leyes y de todos los poderes, en su carácter de expresión máxima de la soberanía popular. Por tanto, cuando se dice Poder Constituyente, todos debemos pensar: “yo encarno ese poder, yo soy quien manda, quien tiene derecho a cambiar las reglas de convivencia plasmadas en la Constitución y a decidir sobre mi presente y futuro”.
Se podría decir que el Poder Constituyente es la expresión máxima de la política en una democracia: porque se basa en la convicción de que en la persona común, en esa que trabaja, estudia y va al mercado, hay valores y potencialidades fuera de lo común que le permiten manifestarse en un “hasta aquí” o en un “ya no más” o en un “queremos esto.”
Por eso decimos que el Poder Constituyente, siendo una manifestación superior de la política, es diálogo colectivo, es nuestro yo que participa del nosotros. Es un espacio familiar a todos, que nos permite garantizar lo trascendente, buscar la solución de nuestros problemas y vivir de acuerdo a nuestros principios y valores.
Desde una visión conservadora, quienes se aferran a mantener los beneficios que les depara su privilegiada zona de confort, dicen que convocar el Poder Constituyente es peligroso. Nada más alejado de la realidad.
Peligroso es continuar en la situación de estancamiento en la que nos encontramos, sin un proyecto de vida común que nos abrace y llene de ilusión. Peligroso es pagar por los servicios públicos y tener que morir todos los días de desesperación en una fila por salud, por justicia, por una patente o un permiso de construcción; peligroso es vivir atormentados por la inseguridad que provocan los asaltos a mano armada, el crimen organizado, el narcotráfico y el sicariato.
El Poder Constituyente, en cambio, nos permite emprender el proyecto país más grande que podamos imaginar los costarricenses en estos momentos de desencanto. Es un Poder que nos construye como un sujeto común, frente a la fragmentación social, para conversar sobre las cosas que importan a la gente: que el Estado sea más eficiente y todos podamos vivir mejor.

Alex Solís F.