Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 2 Noviembre, 2015

El  Plan Impulso se basa en acciones del BCCR para que baje la tasa de interés en colones, a lo que podría colaborar el Ejecutivo con una directriz a los bancos estatales

Disyuntivas

El Plan Impulso

Necesitamos crecer más rápido. El desempleo alto, la pobreza estancada y el incremento de la desigualdad lo piden.
El comercio mundial crece lentamente. De 2002 a 2007 creció más de un 8% anual, mucho más que el crecimiento del PIB mundial. Pero desde el 2012 ese promedio de crecimiento apenas llega a un 3%. Para este año se estima en solo 2,8% menor al muy bajo crecimiento de la economía mundial de solo un  3,1%.
Necesitamos crecer. Pero lo hacemos lento. Somos de los más lentos en SICA. Y el exterior, aunque nos vende más barato, crece más lento y comercia con menos ganas.
Para crecer dependemos más de nosotros mismos. Debemos aprovechar esta época de buenos términos de intercambio por la caída del precio de alimentos y petróleo para tomar medidas que aceleren nuestro crecimiento.
Así se justifica que el Sr. Presidente en un discurso haya presentado el Plan Impulso.
En nuestro gobierno llevamos a cabo el Programa Impulso con cronograma de acciones y responsables de ellas. Surgió ante la crisis punto-com que causó gran caída en las bolsas de valores, significó para nosotros una fuerte disminución de las exportaciones de Intel como la actual, y además nos empobreció. Al contrario  de ahora que ganamos en términos de intercambio, en ese entonces perdimos una décima parte del poder de compra de nuestras exportaciones durante tres años.
Ahora el  Plan Impulso se basa en acciones del BCCR para que baje la tasa de interés en colones, a lo que podría colaborar el Ejecutivo con una directriz a los bancos estatales para que procedan en esa dirección.
Eso es muy conveniente, pues estimulará la inversión, y además quitará una presión artificial a la baja del tipo de cambio, ya que con la caída de la inflación se ha producido un incremento al premio de invertir en títulos en colones lo que —con un tipo de cambio muy estable— atrae capital internacional de corto plazo.
También es conveniente por aumentar la inversión y el turismo la construcción del Centro para Convenciones, así como que se promueva (¿cómo?) una duplicación de las colocaciones de la banca de desarrollo.
Igualmente es muy beneficioso el incremento previsto en los cupos del INA en áreas técnicas que demandan las empresas y las propuestas para simplificar trámites de Setena, de permisos de salud y de registro sanitario de alimentos y cosméticos.
Los objetivos en inversión pública son muy modestos frente a las necesidades de infraestructura y de inversión pública que en el presupuesto para 2016 más bien disminuye, mientras que de forma inconveniente, aumenta el gasto corriente.
Me extraña no ver entre los propósitos el Instituto para la Competitividad que se ha venido discutiendo en el gobierno.
Evidentemente los buenos propósitos de medidas concretas del ejecutivo para estimular el crecimiento, no deberían dejar de lado la urgencia de resolver los problemas macroeconómicos. Si no se controlan los disparadores del gasto (remuneraciones, transferencias corrientes, pensiones e intereses) y si no se aprueban nuevos ingresos la baja de intereses solo sería de muy corta vida, pues el aumento de la deuda pública volvería a elevarlos.
Corresponde ahora al Ejecutivo establecer las acciones para cumplir esos propósitos, su cronograma de implementación, los mecanismos de evaluación y control y los responsables de las diversas tareas.

Miguel Ángel Rodríguez