Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 2 Marzo, 2016

 Todos aprendieron en el colegio los logros históricos del PLN, pero estos no sirven de motivación para votar y apoyar al verde y blanco

El Partido Liberación Nacional 2016

Hasta sus enemigos tendrán que admitir que el Partido Liberación Nacional PLN ha puesto la agenda política del país en las últimas siete décadas, no obstante el hecho de que nunca ha tenido el apoyo de la mayoría absoluta de los costarricenses.
Sus adversarios aprendieron que solo unidos podrían quitarle el poder y por casi tres décadas muchos formaron parte del Partido Unidad Social Cristiana PUSC, que incorporaba elementos de derecha e izquierda en una coalición que sorprendentemente funcionaba. En 2016 los no liberacionistas se encuentran en diversas organizaciones partidarias, pero sobre todo son personas que no ostentan ninguna relación con ninguna ideología, institución y no quieren saber nada de la política.


Actualmente un 31% de los ciudadanos se declara seguidor del PLN, un porcentaje no atípico de lo que ha tenido el partido tradicionalmente en años no electorales (por ejemplo en enero de 1988 un 33% se declaraba liberacionista).
Los logros históricos de este partido son demasiados para incluirlos aquí, pero dos de los más importantes han sido la abolición de cualquier tipo de fuerza militar y la creación de una clase media. Estos dos hechos sirvieron para distinguir al país de sus vecinos centroamericanos (pero no de Panamá), que siguen gastando montos importantes de sus pocos recursos en armamentos y soldados y que no han logrado elevar un componente considerable de sus poblaciones de la pobreza a la clase media.
La existencia de esa clase media, bien educada y con acceso a un sistema universal de atención médica, ha creado estabilidad y bases de crecimiento económico y cultural. Los de extrema izquierda, como Frente Amplio, llamarían a esta clase media la “burguesía”, y seguramente entienden que su mera existencia hace difícil la revolución que añoran.
Los enemigos del PLN lo tildan de corrupto y de ser “neo liberal” (un término que aparentemente quiere decir que favorece un sector privado productivo y robusto) y las redes sociales incluyen a muchos escritos en ese sentido.
El gran reto que tiene el PLN, el partido de lejos más grande del país) es cómo atraer a sus filas a los “milenios” (nacidos entre 1982 y 2004) y que en su gran mayoría no tienen preferencias de partido; incluso, no siguen a la política. Más aún los estudios psicológicos demuestran que realmente no creen en instituciones y no son disciplinados en el sentido tradicional de la palabra. Muchos tienen mentalidad de empresarios y no son idealistas. Son los que más podrían preguntar a los liberacionistas la famosa frase “¿qué has hecho por mí últimamente?” 
Todos aprendieron en el colegio los logros históricos del PLN, pero estos no sirven de motivación para votar y apoyar al verde y blanco. Los que hablan de virar el partido de vuelta a la izquierda evidentemente no han entendido bien a la generación de milenios que solo ahora están entrando al sistema político y votando (aunque no en los cantonales). ¿Podrá el PLN mantener su importancia en el futuro?

Carlos Denton

 

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