Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 8 Julio, 2015

Lo que definitivamente no tiene pies ni cabeza es que una parte del partido de gobierno en el Congreso suscribiera ese acuerdo

Hablando Claro
El ornitorrinco

Como la Magdalena no está para tafetanes, el Ministro de Hacienda advirtió que a lo mejor en el segundo semestre no habrá aumento salarial. Aun así, BUSCO, el bloque unitario sindical y social costarricense que agrupa a organizaciones del Magisterio y la Caja, aspira a que el gobierno aumente no solo el salario base sino también las anualidades porque, a juicio de uno de sus representantes, “lo que se paga de anualidad es cualquier cosa”, aunque se trate de hasta el 5,5% del salario base de acuerdo con el puesto y la institución.
Ya se sabe que en términos del empleo público, no es lo mismo pertenecer al Ministerio de Seguridad que a Recope y que por lo tanto hay que resolver las enormes disparidades e injusticias que derivan de una estructura disfuncional como la que tienen las instituciones del Estado para regular sus relaciones laborales.


Y aquí va el tema. Resulta que otra coalición denominada Patria Justa que agrupa a la ANEP y otros sindicatos, acaba de suscribir un pacto con una parte del Frente Amplio y una parte del PAC. La precisión “una parte” es necesaria porque no todos los diputados de Acción Ciudadana ni todos los del Frente Amplio están de acuerdo con el acuerdo. Tampoco ha quedado claro si al Ejecutivo le complace esta unión de hecho, pues aunque dice que no la conocía, lo cierto es que la parte del PAC que la suscribió es precisamente la parte cercanísima al mandatario.
Patria Justa no está de acuerdo con respaldar la petición de incrementar las anualidades. Parecen más realistas que sus colegas de Busco. El problema es que tampoco está de acuerdo con el proyecto de ley de empleo público y también rebatirá junto con una parte de los diputados del FA y un sector de la bancada del PAC otros proyectos de ley de ordenamiento fiscal que, según advierten, están orquestados por sus rivales políticos, aquellos que hoy dirigen el Congreso desde el Directorio Legislativo y las comisiones. Y es que, como se sabe, esta unión surge como reacción a los cambios de mando del 1° de mayo en el Congreso.
Claro que todos tienen derecho a suscribir pactos, acuerdos o como quieran denominar a sus alianzas coyunturales. Como la que en su día hizo el PAC con el Movimiento Libertario para quitarle el control del Congreso al PLN en la legislatura pasada. Resulta pues absolutamente lógico que el FA se alíe con los sindicatos más afines a su visión política, para luchar contra los proyectos en los que no creen.
Lo que definitivamente no tiene pies ni cabeza es que una parte del partido de gobierno en el Congreso suscribiera ese acuerdo, cuando cualquiera podría entender que el acuerdo básico de una fracción parlamentaria de gobierno debería ser con su Ejecutivo. Tal vez por eso la señora presidenta del PAC se veía tan acongojada en la foto de familia en la que se resistía a darles la mano a los socios para celebrar la suscripción de eso que ella ahora se empeña en aclarar “no es un pacto”. Efectivamente, una total falta de definición. Un ornitorrinco político.

Vilma Ibarra