Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 27 Febrero, 2016

Gianni Infantino, elegido este viernes presidente de FIFA, es hijo de italianos, nacido en Brig, Suiza hace 45 años solo a 10 kilómetros de la localidad donde vio la luz su compatriota, Joseph Blatter, hoy caído en desgracia.
El bien llamado “rostro amable de la UEFA”, políglota, logró el apoyo de jugadores, entrenadores y las dos confederaciones más poderosas del planeta: Europa y Suramérica.


A Infantino muchos lo recuerdan por ser el simpático conductor de los sorteos de la Champions que trataba de hacer comprensibles los numerosos condicionantes de la primera fase y que, una vez descartado Michel Platini, por su inhabilitación, dio el paso al frente para liderar la reconstrucción de la FIFA.
Tendrá un mandato de solo tres años, completará el ciclo trunco de Joseph Blatter y tiene tras de sí el apoyo de la gente del fútbol. Luis Figo, Roberto Carlos, Fernando Hierro, Samuel Eto’o y Cafú han reforzado su campaña, lo mismo que entrenadores como Mourinho, Capello o Alex Ferguson, más la Asociación Europea de Clubes, pese a sus reticencias para ampliar la Copa del Mundo.
Ese mismo apoyo de los grandes fue su lastre, porque en el lado contrario se le percibió como el candidato del “statu quo”, fiel hasta el último momento a Michel Platini, el otro ilustre imputado.
Ahora, Infantino tiene por delante la tarea de llevar a buen puerto la mayor reestructuración que ha sufrido la FIFA en toda su historia, unos cambios que deben acallar las críticas de corrupción, que deben apagar el fuego encendido en torno a la elección de Rusia 2018 y Catar 2022 y que, de forma casi inmediata, deben volver a atraer patrocinadores, porque la FIFA ha anunciado que cierra el ejercicio 2015 con pérdidas, por primera vez desde 2002.
El fútbol del Viejo Continente hoy dormirá en paz, dado que sus dirigencias lucían inquietas por la posibilidad de que doña FIFA fuera “mangoneada” desde Asia o África, continentes que presentaron candidaturas a la presidencia. Queda por ver si el rostro apacible de Infantino convence las tesorerías de las grandes multinacionales que patrocinan a la corrupta institución y que han retirado sus aportes económicos a borbotones.