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Jueves 10 Abril, 2014

Cuando una persona dice que Costa Rica ha perdido el norte, se refiere a que nos hemos concentrado en defender nuestros intereses personales o de un grupo minoritario


El norte que Costa Rica necesita

Cuando algún expresidente o líder político menciona que Costa Rica ha perdido el norte, no se refiere solamente a la generación de políticas públicas orientadas a un solo sentido ideológico. Sino que además, se refiere a una situación social que tenemos en los últimos diez años que nos está llevando al estancamiento que hoy en día estamos viviendo.
Nuestro país ha dejado y evitado los debates en temas fundamentales para la competitividad de Costa Rica a nivel internacional y al mismo tiempo los temas como reducción de la pobreza, infraestructura, entre otros.
Al parecer son más importantes los llamados cantos de sirena que el gobernar. Menciono lo anterior, debido a que he escuchado a diversos sectores sociales lamentándose lo sucedido con la empresa INTEL en nuestro país, pero esto es solo una de las consecuencias de nuestra falta de decisiones y acciones a nivel gubernamental, incluyendo Poder Ejecutivo, Legislativo, instituciones autónomas y descentralizadas.
Costa Rica posee una estructura social, política y económica orientada a la globalización y sus relaciones comerciales que nos brinda empleo, diversidad de productos debido a la gran cantidad de importaciones y una institucionalidad democrática sólida, debido al respeto a las diversas libertades.
Esa estructura social, política y económica, la cual es histórica desde la conformación del Estado costarricense y no de la historia reciente producto de un TLC, es más fuerte y sólida que los debates ideológicos del siglo pasado y los discursos populistas que tenemos en campañas electorales y que tenemos a diario en la Asamblea Legislativa.
Cuando una persona dice que Costa Rica ha perdido el Norte, se refiere a que nos hemos concentrado en defender nuestros intereses personales o de un grupo minoritario (sea partido político, sindicatos, empresarios etc.) y a impedir que se den las decisiones finales, es decir, el típico ni presta el hacha ni raja la leña.
El norte que Costa Rica necesita es el compromiso de las diversas instituciones y de los ciudadanos a resolver, resolver y proponer.
Ejemplos claros tenemos en “nuestra agenda política” como lo es la actualización de la ley de producción y distribución de energía eléctrica, la modernización de puertos del Caribe costarricense y la actualización de la gobernanza de nuestro país, entre otros.
Por lo pronto la realidad a la que se enfrentará don Luis Guillermo Solís es de pasar de las rutas de la alegría a gobernar; es ir para no estar solo apagando incendios sino que también a gobernar.

Leonardo Brenes Muñoz

Relaciones Internacionales