¿El mercado laboral de EE.UU. sufre de falta de confianza?
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 Las personas que tienen empleo se aferran a él y las que no lo tienen todavía encuentran dificultades para conseguirlo, aun cuando la tasa de desempleo ha caído marcadamente.
Nuevas investigaciones sostienen que el deterioro de la “confianza social” puede ser uno de los factores que lo explican.
Desde la década de 1980 se ha producido una pronunciada caída en el porcentaje de estadounidenses que dicen que se puede confiar en la mayoría de las personas, de alrededor del 45% a aproximadamente el 30%, según la Encuesta Social General, que realiza el Centro Nacional de Investigación de la Opinión desde 1972.
El descenso de la confianza podría estar contagiándose al mundo del trabajo, apunta el nuevo estudio, difundido el 3 de marzo por la Brookings Institution anticipando la conferencia de la próxima semana.
Las personas a menudo encuentran trabajo a través de las redes personales. Si esas redes se deshilan, más personas deben encontrar empleo por medio de los canales formales, lo que puede insumir tiempo y esfuerzo.
Los estados con caídas más grandes de la confianza sufrieron caídas más grandes en la fluidez del mercado laboral.
Los economistas llegan a la conclusión de que la disminución de la confianza social “puede haber aumentado el costo de la búsqueda de empleo o haber llevado a que las dos partes del proceso de contratación tengan más aversión al riesgo”.
La fluidez del mercado laboral es una medida de la frecuencia con que las personas cambian de empleo y entran o salen del mercado laboral.
Esto también puede medirse por medio de la tasa de creación y destrucción de empleo.
Los investigadores observaron que la fluidez bajó un 10% a 15% y viene reduciéndose desde por lo menos comienzos de los 80.
Los economistas no están seguros de su teoría de la confianza y sólo dicen que “encuentran pruebas que sugieren débilmente que la caída de la confianza tiene un papel”.
Pero aquella se sostiene mejor que la mayoría de las explicaciones sobre la menor fluidez del mercado laboral.
Por ejemplo, citan investigaciones anteriores que descartaban la difundida teoría del “job lock”: que las personas tienen más probabilidades de aferrarse a su empleo ahora que en décadas pasadas porque no quieren perder el seguro de salud que les brinda el empleador.
También dicen que la creciente desigualdad y los cambios demográficos como el envejecimiento de la población activa y la mayor participación de la mujer “no parecen explicar el grueso de la caída”.
Observaron que la fluidez había disminuido más en los estados montañosos y del Pacífico, lo que podría relacionarse con una caída en la formación de empresas en el oeste.
Abigail Wozniak de la Universidad de Notre Dame, coautora del trabajo con Raven Molloy, Christopher Smith y Ricardo Trezzi de la Reserva Federal de Washington, dijo en entrevista que la teoría de la confianza, si bien no está probada, explicaría por qué los empleadores serían reacios a contratar a alguien que no conocen y por qué los trabajadores sentirían aprensión de ir a trabajar a un lugar del que no saben demasiado. Otras investigaciones vincularon la caída de la confianza a la debilidad del crecimiento económico general, destacó Wozniak.



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