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El mejor De Niro vuelve en "Luces rojas"

El cineasta Rodrigo Cortés vuelve al Festival de Sundance para presentar su tercera película, “Luces rojas”, un thriller que, asegura, será “el regreso” del mejor Robert De Niro. “No lo hemos visto igual desde ‘El cabo del miedo’”, afirma el director español, aún fascinado por el actor estadounidense.
Sin embargo, explica, “fue su agente el que se puso en contacto conmigo”. Y cuenta un divertido encuentro “secreto” para preservar la intimidad del actor en un hotel de Sicilia, “el sitio más adecuado para hacer propuestas que no pueden rechazarse”, señala entre risas, y aún sin creerse que De Niro aceptara el papel.
“Quería hacer la película; lo entenderías apunta si supieras lo que ha cobrado”.
“Luces rojas” es la historia de un equipo de investigadores de fraudes paranormales formado por la jefa, Margaret Matheson (Sigourney Weaver) y sus ayudantes, Sally (Elizabeth Olsen) y Tom (Cillian Murphy), que trabajan desde el lado de la ciencia racionalista.
“Son profesionales escépticos que se dedican a probar el truco de las manifestaciones paranormales, ya sean auténticos fraudes o producto de una errónea interpretación de la realidad”, explica Cortés, que adelanta muy poco más de la trama, si bien aclara que “lo que explora la película son los mecanismos de percepción del cerebro”.
Cortés escribió, dirigió y montó en 17 días la película más escalofriante de 2010, “Buried” “Enterrado” donde con solo un cajón de pino, un mechero y un teléfono móvil hizo ver al espectador un atentado, un bombardeo, un secuestro, al FBI y un poblado iraquí acudiendo al rezo a la llamada del muecín.
Si De Niro es Simon Silver, el mayor psíquico de todos los tiempos que reaparece después de 30 años, el personaje de Weaver es “un doctor House en femenino: cáustica, incisiva, con una ironía brillante, y a la vez muy atractiva”.
Y las luces rojas, añade, “son las notas discordantes, las señales que avisan de que algo no va bien”.
“Del mismo modo que ‘Buried’ era una experiencia física en la que salías del cine con dos kilos menos, en esta película, que lleva el ‘ADN’ de un thriller político, uno tiene la sensación de rigor, al más puro estilo Alan J. Pakula, o Sidney Lumet”, explica.
Hay un enigma “que se irá desvelando”, dijo el director.
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Madrid / EFE

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