Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 14 Mayo, 2010


La causa principal de los peores males que aquejan a la sociedad costarricense es la creciente brecha social.
El mayor desafío actual


Han pasado ya los “festejos cívicos”, esta vez bastante más cargados de folclor que lo habitual, que acompañan al cambio del equipo gobernante y que, en consonancia con el ritual “democrático” imperante, se llevan a cabo cada cuatro años en nuestra pintoresca Tiquicia. Más que como un acto político de incuestionable importancia, nuestro pueblo vivió lo acaecido en la Sabana como un “show” o espectáculo de variedades que, a no ser por las carretas, podría pensarse que se llevó a cabo en otras latitudes tropicales. La actitud de Doña Laura y sus palabras de la toma de posesión fueron lo que yo esperaba, pues reflejaron lo que presumiblemente será este nuevo cuatrienio: un cambio en el estilo personal de la gobernante, unido a una ortodoxa continuidad en el fondo que inspirará las decisiones políticas realmente significativas.
En futuras reflexiones ahondaré en este punto, pues considero que las áreas realmente importantes y las personas que estarán al frente de las mismas demuestran, no solo una evidente voluntad de continuismo, sino, incluso, una preocupante acentuación del viraje a la derecha, como lo ratifica la alianza entre el arismo y el guevarismo en la Asamblea Legislativa.
Las decisiones políticas solo se entienden en su justa medida si se asumen como un intento de respuesta de los distintos grupos y fuerzas sociales a los retos que plantea la cruda realidad. Se trata de propuestas de solución que deben ser vistas teniendo en cuenta el trasfondo de la problemática en que fueron planteadas. Por ende, para entender la nueva coyuntura histórica y política que se abre ahora al pueblo costarricense, debemos tener clara conciencia de los desafíos que este debe afrontar en lo inmediato. Por el momento me referiré tan solo a los que me parecen más graves pues los considero como la raíz o causa de otros males, que aparecen con frecuencia más visibles porque ensombrecen brutalmente la vida cotidiana de los ciudadanos.
Estos males son muchos, pero solo uno en mi opinión es el causante mayor de esa especie de cáncer que carcome todo el organismo de la democracia costarricense. La causa principal de los peores males que aquejan a la sociedad costarricense es la creciente brecha social. Cada día hay menos ricos pero estos son cada vez más opulentos y prepotentes. Por el contrario, la clase media se ve debilitada económica, social y políticamente. Los campesinos son relegados; los jóvenes encuentran cada vez más difícil insertarse en el mercado laboral. Un tercio de la clase trabajadora no recibe ni siquiera el salario mínimo y no pocas empresas no pagan las horas extra, o no cotizan a la Caja Costarricense de Seguro Social.
El sector eufemísticamente llamado “economía informal” constituye el 37% de la fuerza laboral del país. El PIB ha decrecido un 1,8%; la pobreza ha aumentado.
Todo consecuencia, no tanto de la crisis mundial, sino del modelo neoliberal que se ha impulsado de manera agresiva durante el gobierno de los Arias.
Solo cambiando de rumbo se podrá ir reconstruyendo el Estado solidario, basado en la justicia social. Las otras plagas, como el alarmante crecimiento de la delincuencia y el narcotráfico, son en buena medida consecuencia de la desigualdad social.

Arnoldo Mora