Enviar
Martes 12 Enero, 2010

El marketing del voto

La campaña electoral deja una gran decepción entre los votantes. Se ha caracterizado por ser superficial y hasta absurda, y en algunos casos específicos representa más bien un insulto al intelecto del votante. Más que una publicidad que busque exponer propuestas concretas y alcanzables, parece más bien un juego de marketing por ver quien logra “venderse” mejor al público, tratando el sufragio como una mercancía más a la venta y cuyas fuentes de atracción son grandes logotipos coloridos, jingles pegajosos o incluso peleas sobre quien resulta más honesto.
Pero más preocupante es saber que este tipo de publicidad logra su objetivo haciendo que gran parte de la población se deje atraer por este tipo de campaña espuria para realizar su elección. Se ha comprobado que en Costa Rica más del 60% de los electores emite su voto bajo criterios tradicionalistas y subjetivos, ignorando casi en su totalidad las propuestas concretas y reales de cada candidato.
Es alarmante y hasta vergonzoso ver este tipo de propaganda para la elección del presidente de un país, pues si a esto se le suman los criterios de elección tan banales que utiliza la gran mayoría, no sería una ardua labor saber por qué Costa Rica sigue estancada en las vías del desarrollo.
Una campaña electoral no se trata de ver quién es más firme y honesto, quién ofrece un cambio ya, quién nos dice que hay otra manera de gobernar o de quién nos da seguridad; se trata de postulaciones sensatas, metas asequibles y propuestas convenientes que muestren el cómo y para qué de estas dejándose de tanto alardeo. Emitir un voto tampoco se trata de seguir la tradición familiar, de ver con quién simpatizo mejor o de quién me ofrece más; se trata de elegir objetiva y razonablemente el capitán del barco que es nuestro país, sin dejar de lado la noción de que quien elige el rumbo que se le quiera dar a ese barco no es responsabilidad única de a quién se elija colocar al mando, sino de cada uno de sus tripulantes.

Rodrigo Corrales Mejías
Economista