¡El León rugió en Tibás!
Alajuelense se paró bien atrás y dejó muy pocas opciones a los morados. Jonathan Moya disputa el balón con Kenner Gutiérrez. Www.imagenesencostarica.com/La República
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La remontada que durante días se habló en Tibás ni siquiera estuvo cerca de asomar, y fue José Guillermo Ortiz el culpable de ahuyentarla.
Sus dos goles fueron lapidarios para el Saprissa y le dieron tranquilidad de sobra a Alajuelense para caminar con paso sobrio rumbo a la final nacional donde se las verá con Herediano.

La esperanza de los morados de una remontada se esfumó muy rápido y sin crear mucho peligro.
Un remate de Marvin Angulo, quien al final de cuentas jugó aunque pasó sin mucho ruido; y un cabezazo de Roy Miller que pasó frente al marco de Patrick Pemberton sin que nadie lo tocara, fueron las oportunidades que tuvo el Monstruo en el comienzo.
Pero el dominio de Saprissa nunca fue asfixiante, los manudos estaban bien parados esperando el momento para dar su golpe.
Lo encontraron en el minuto 19 cuando un centro de Diego Madrigal dio en la mano de Miller, pero el árbitro no vio intención y pitó tiro de esquina.
El cobro lo sacó la defensa tibaseña, sin embargo le cayó a José Salvatierra quien envió el esférico al área nuevamente y ahí estaba Ortiz para desviarlo a la red ante la mirada de un Jaime Peneno que no hizo nada.
Saprissa estaba obligado ahora a tres goles para pasar, pudo descontar pero el cabezazo de Miller fue a dar al poste y luego Pemberton le tapó el cabezazo a David Ramírez.
Después de eso no hubo noticias de los morados cerca del área de Patrick.
Si del regreso de los camerinos Carlos Watson logró convencer a sus jugadores de que se podía remontar, Ortiz se encargó de poner el mate con su segundo tanto de la noche.
Le ganó el delantero manudo el balón a Aubrey David, luego de que Miller fallara en el rechazo, y disparó cruzado para vencer nuevamente a Penedo.
Ya Alajuelense tenía el boleto en el bolsillo, y más tomando en cuenta que Saprissa nunca mostró la convicción necesaria de  poder remontar.
Un equipo sin ideas, opaco en su fútbol, con muy bajo nivel de sus jugadores claves especialmente la parte ofensiva y con imperdonables desatenciones atrás.
Daniel Colindres nunca logró desequilibrar a José Salvatierra. Jonathan Moya no ganó un balón. David Ramírez se fue lesionado y silbado. Ulises Segura dejó pasar la oportunidad. Mynor Escoe llegó de cambio y logró desequilibrar una vez, aunque el gol de la honrilla lo terminó marcando Dylan Flores aunque ya era muy tarde.
Y cuando se esperaba el pitazo final, Adolfo Machado mostró la frustración morado haciéndole un penal a Harry Rojas, que convirtió Diego Madrigal.
Se despidió Saprissa humillado de la oportunidad del bicampeonato. Alajuelense está en la final y va por una nueva venganza, ahora ante Herediano.


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