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Lunes, 10 de diciembre de 2018



COLUMNISTAS


El informe del presidente Solís

Vladimir de la Cruz [email protected] | Miércoles 17 junio, 2015


Pizarrón

El informe del presidente Solís


El informe del presidente Solís a la Asamblea Legislativa, que debe entregar el 1° de mayo, además de obligatorio constitucionalmente, debe ser un buen balance de la gestión realizada desde el 8 de mayo al 30 de abril, lo que corresponde a su primer año de gobierno y a la Primera Legislatura. ¿Qué esperaba yo del informe presidencial?
En primer lugar, un balance entre lo que él había manifestado el 8 de mayo, cuando asumió la Presidencia, donde destacó cuáles iban a ser sus prioridades inmediatas y fundamentales y lo que tenía de ese discurso un año después.
En segundo lugar, un balance entre lo que denunció en el discurso de los 100 días de gobierno, relacionado con corrupción, y lo que le quedaba de ese discurso el 1° de mayo, cuando no ha podido erradicar de la corrupción denunciada, o no ha hecho nada al respecto, pues aún no sabemos qué ha hecho sobre esas denuncias.
En tercer lugar, un informe detallado de los viajes que ha hecho y de lo que ha logrado en ellos.
En cuarto lugar, las perspectivas de lo que viene sobre lo actuado, del balance, que no hizo adecuadamente, y que está debiendo.
En su primer discurso enfatizó en la lucha contra la corrupción que carcome la democracia, quiebra las finanzas, y que combatirá “sin desmayo” para que los ciudadanos no pierdan la confianza en sus instituciones ni gobernantes. Se ha perdido la confianza en su quehacer al frente de la Casa de Cristal.
Se propuso combatir la corrupción sin “secretismos”. Como no hay escándalos de corrupción encontrada, o sigue en secreto esa lucha o no había la corrupción que dijo y que iba a combatir, de la que hizo alarde señalando situaciones en su discurso de los 100 días, y sobre lo que no ha rendido debida cuenta.
Se propuso hacer crecer la economía y está estancada. No ha explicado a qué se debe. Se propuso incrementar la producción y los sectores productivos se quejan de su accionar y falta de apoyo.
Se propuso incrementar la inversión en educación y le ha quitado más de ¢2.000 millones a las escuelas rurales y marginales, acentuando su exclusión y pobreza.
Se propuso reducir las tarifas eléctricas, lo que sigue siendo un aullido a la luna.
No habló en su primer discurso del empleo y desempleo, pero ha aumentado en su gobierno, incluido el de mujeres y de mujeres cabeza de familia. En las instituciones del Estado aumentan las políticas de movilización laboral y de desempleo. Solo en el Banco de Costa Rica se amenaza con quitar 400 empleados. Si el sector privado no está generando el empleo deseado y el Estado está eliminando trabajadores, ¿cuál es la política de empleo del gobierno de Solís?
Sus dos primeros decretos fueron el de intervención y reparación de puentes y alcantarillas, que no estaban en la situación crítica que él dijo, y el del nombramiento de su escudero en la Dirección de Inteligencia y Seguridad, de quien había dicho no iba a nombrar en cargo alguno.
En el discurso de los 100 días señaló 34 puntos, relacionados con corrupción, sobre los cuales no dijo nada el pasado 1° de mayo.
Sobre los viajes de él, y de sus ministros, no ha dado ningún informe al Congreso, a pesar de que en su caso, tiene obligación de comunicar su salida, y por lo tanto de entregar cuentas de lo que hace en ellas.
Sobre lo que viene, recordémosle sus palabras: “cuando me equivoque, corríjanme”, “si no les escucho, reclámenlo”, “si no estoy ahí cuando más me necesiten… repúdienme”.
 

Vladimir de la Cruz