El impacto de la información
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El impacto de la información

Los mercados reaccionaron la semana pasada ante las declaraciones del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y ante los datos económicos de Estados Unidos y Europa.
Para quien sigue los mercados semanalmente, es obvio que la información tiene un impacto en el comportamiento de los mercados financieros, la pregunta es hasta qué punto puede influenciar esta información la decisión de inversión.

Para responder esta cuestión hay que empezar por entender que existen tres niveles de eficiencia en los mercados: la fuerte, la media y la baja. Cada nivel mide la cantidad y disponibilidad de información a la que el inversionista tiene acceso; por ende un mercado eficiente, es aquel en el cual el inversionista tiene acceso a toda la información disponible de la empresa casi de manera inmediata. Por el contrario, un mercado ineficiente es aquel donde la información es escasa y muy poco disponible.
Resulta obvio que los extremos de estos niveles son poco realistas y que la mayoría de los mercados se ubican prácticamente en medio de cada una de estas categorías; sin embargo, queda claro que en la medida que la información esté más disponible, la reacción del mercado será mayor y más rápida.
Salvo en mercados como el de Brasil, México, Chile, Argentina y Colombia, por nombrar los más grandes, la mayoría de los mercados financieros de Latinoamérica suelen ubicarse en los niveles más bajos de eficiencia, ya que la información es generalmente escasa y/o poco difundida.
El problema de una baja eficiencia medida en términos de información es que el conocimiento suele ser de unos pocos, por lo que los mercados no reaccionan por un justo juego de oferta y demanda, sino por las necesidades específicas de quien maneja dicho conocimiento.
En los mercados más eficientes, los inversionistas generalmente reaccionan a la información, dependiendo del mercado en el cual están invirtiendo; no obstante, de manera general, siempre reaccionan negativamente ante decisiones gubernamentales restrictivas, aumentos impositivos o información económica que muestre o indique desaceleración.
Los tenedores de bonos son especialmente sensibles a las decisiones que en materia de política monetaria adopten los bancos centrales o a los aumentos de endeudamiento del emisor o a la toma de decisiones que disminuyan la capacidad de pago de los intereses.
Por su parte, los tenedores de acciones son muy sensibles a todas aquellas noticias económicas que disminuyan la expectativa de generación de ingresos de la empresa; como por ejemplo, mayor inflación, desempleo, etc. Estos también son muy sensibles a las decisiones que tome la empresa, tales como nuevos proyectos, renuncia de ejecutivos, etc.
Lo anterior debería indicarle con claridad que si todavía no ha empezado a seguir los indicadores y las noticias del mercado, ¡es hora de que lo haga!

Alfredo Puerta, MBA
[email protected]
Twitter @alfredopuerta

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