Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 12 Abril, 2011


TROTANDO MUNDOS
El ICE, ayer, hoy y mañana

El ICE fue, en los inicios de la Segunda República, un ente maravilloso que sacó a Costa Rica del oscurantismo tecnológico- tardíamente, pero no por su culpa. Anteriormente, recordamos que el teléfono en casa de nuestra abuela en Cartago era una enorme caja con una perilla para darle cuerda, un micrófono largo como un embudo y un auricular que solo incluía la oreja. Como contrapartida, en casa en San José ya había una modernidad de mesa, pero todavía sin disco de marcar. En ambos casos, en Cartago tras “darle cuerda” y en San José al levantar el auricular, surgía la voz de una operadora que preguntaba, “número”?
Minutos después, sí la línea no estaba ocupada, la llamada timbraba. Solo que al teléfono de Cartago había que gritarle tan duro que la vos probablemente se escuchaba mejor al otro extremo por fuera, que por la línea del teléfono.
Con el paso del tiempo el ICE fue cayendo en manos de sindicalistas y oportunistas- esos que se creen los dueños de las instituciones del estado sin tener título jurídico alguno- y fue decayendo hasta el punto de que, al ser un monopolio, no había nada de que preocuparse pues al usuario que no le gustara el servicio, no tenía opciones (solo así nos explicamos que todavía recientemente, con la mayor tranquilidad, pusieron a la venta un Blackberry que no sirve en el extranjero, excepto en los dos o tres países que para los del ICE conforman “el resto del mundo”).
Ahora que dos empresas de fama internacional le harán la competencia, lo que sin duda resultará en mejor servicio para los usuarios, los cantautores de siempre gritarán que al ICE lo están arrinconando los extranjeros y que eso va contra la soberanía nacional. Pero los costarricenses ya no se comen ese cuento de lobos cuando el niño suena su pito.
Al igual que lo están haciendo con los seguros, a pesar de que una vez que le llegó la competencia al INS, éste rebajó sus expropiatorias tarifas en forma significativa en un tardío esfuerzo por conservar a sus antes obligados clientes, los usuarios migrarán de los servicios telefónicos públicos hacia los privados.
Si creer que se puede vivir eternamente en estado de monopolio no es pensar con los cojines de sentarse, poco lo será. El ICE ha tenido muchísimos años para mejorar su deficiente servicio telefónico celular dentro de un productivo régimen de monopolio- sin competencia- pero los mediocres que tomaban las decisiones nunca entendieron porque había que hacerlo. “Los tontos costarricenses creen que somos una reliquia religiosa o patriótica por lo que no hay razón para darles mejor servicio. Al que no le guste no tiene adonde irse.” Eso era antes, decimos nosotros.
Por supuesto que el coro de lloronas orientales, con sus irritantes chillidos de queja, saldrán en apoyo del ICE ahora que se le exige que cumpla con su objetivo legal de dar buen servicio a los costarricenses y se alinie a la competencia. El último insulto a la inteligencia es que “los están boicoteando desde adentro” y por eso no sirven los celulares que siempre han sido mediocres. A las lloronas se suman algunos periodistas enamorados del ICE, que no realizan que los están usando para perpetuar los privilegios de unos pocos, no para servir a los costarricenses.
No importa cuanto se haya escrito mucho sobre esto. La opinión de “pobrecitos” fue la que caló. Sin embargo, cada vez son menos los costarricenses que se comen el cuento. El buen servicio de los otros hará lo demás.

Lic. Humberto Pacheco A., M.C.L.
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