Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 24 Julio, 2014

Si China está tan dadivosa, ¿no sería mejor pedirle que nos ayude a reconstruir el ferrocarril interoceánico?


De cal y de arena

El hijo pródigo

Disipador, manirroto y volcado al gasto sin medida, orden ni razón, el hijo pródigo puede arrastrar a una familia a graves postraciones económicas, cuando no a la ruina.
Por ahí anda RECOPE, cuya gestión administrativa ha sido pesada carga financiera para la sociedad costarricense por la vía de los elevados costos operativos que le ha trasladado. En su defensa, hoy esta empresa estatal se escuda tras los precios de los derivados del petróleo que importa y de la carga impositiva con que el Estado los grava.


Pero nada se habla de la indispensable necesidad de trabajar con altos niveles de eficiencia y por tanto, con repudio de toda corriente de pensamiento fiscalista o social que pueda ver en ella la cornucopia de la abundancia fiscal o la teta para los chupópteros.
Y no lo podrá hacer mientras su planta de refinación esté desmantelada y no funcione, a pesar de lo cual sigue cargando esta planilla, como tampoco lo va a hacer mientras sea un apéndice de un órgano esencialmente político —el Consejo de Gobierno que actúa como su asamblea de accionistas— y de una entidad fiscalizadora de sus movimientos financieros y administrativos básicos —ARESEP— que se apega a una fórmula desfasada de fijación de precios y que igual no escapa a los vaivenes políticos. Recuérdese el impacto económico y social causado por los precios de los combustibles años atrás cuando sus estados financieros revelaron que tenía ganancias de cerca de ¢80.000 millones en (2008) y casi ¢62.000 millones (2010) en tanto el balance de situación exhibía un superávit de más de ¢320.000 millones a fines de 2010, una onerosa secuela de no acatar el principio de servicio al costo establecido por ley.
El Regulador General le impuso una rebaja de ¢63.000 millones.
RECOPE nunca ha estado al margen de las controversias. Su nacencia no estuvo libre de contaminantes corruptibles. A aquella refinería o destilería, nueva o de segunda mano, de pequeñas dimensiones, inciertas fuentes de materia prima, la polémica la ha rodeado siempre, aún hoy cuando los estudiosos del tema la denominan “alambique” que no trabaja a la altura de las necesidades y conveniencias nacionales proveyendo sabrosas gollerías a sus burócratas. Ni siquiera se ha demostrado que su manejo haya estado en las manos más capacitadas, lo que ha abierto rendijas para que se cuelen presiones que han resultado ser no las más afines al bien común, como la de asociarse con China National Petroleum Corp. y constituir SORESCO, un híbrido mercantil salido de alguna manga.
¿Qué hacer con este cuasi hijo pródigo? Sin haber resuelto cuál será la matriz energética futura, el Presidente Solís aseguró su supervivencia y declaró que no se cerrará. Además, pactó con el Presidente Xi Jinping una renegociación de todo el acuerdo societario con CNPC y abrió largos 18 meses a la reflexión para decidir qué hacer respecto a la matriz y la refinería.
¿Aguantará la economía caer así en barrena? Si China está tan dadivosa, ¿no sería mejor pedirle que nos ayude a reconstruir el ferrocarril interoceánico?


Álvaro Madrigal