Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 17 Julio, 2013

La verdad es que si no tiene que pagar los premios mayores, le sobra mucho dinero a la JPS para obras de beneficencia


El futuro para los jugadores de lotería

Si bien es cierto que los jugadores de lotería apoyan las donaciones que hace la Junta de Protección Social JPS a diversas instituciones de ayuda a los más vulnerables, también quieren ganar premios.
El hecho de que el “Gordo Navideño” de 2012 y el “Gordito de Medio Año” de 2013 no tuvieran ganadores del premio mayor ha provocado una merma en las ventas, que ha sido exacerbada por el aumento de precios.
Es probable que a mediano plazo hubiera desaparecido la lotería tradicional con sus pedacitos de papel comprados a un “chancero” en los parques, frente a las iglesias, y en otros puntos donde los vendedores encuentran sus clientes “fijos” y los que apuestan eventualmente.
Después de todo, esta es la época digital y la idea de usar papel para transacciones es tan anticuada como el uso de cheques para pagar cuentas. Pero con los aumentos en precios este año (¢100 por pedacito y ¢500 cuando es un extraordinario) y la falta de premiados, es probable que sucumba a más corto plazo; los más afectados serán los chanceros mismos que tendrán que buscar otra ocupación.
La JPS comprende esto y ya ha pasado al mundo digital con la lotería electrónica; ofrece tres juegos que se pueden comprar en pulperías, minisúper, y otros puntos con un monto tan pequeño como ¢100.
Las loterías electrónicas se juegan domingo, martes y viernes dos veces al día. Hay ganadores frecuentes y con premios acorde con el monto de la compra.
La introducción de la lotería electrónica también ha permitido a la JPS competir contra la lotería “clandestina” que se juega todos los días. Vendedores pasan a las casas, salones de belleza, pulperías, talleres, y tramos de mercado vendiendo “números” que apuntan en un cuadernito. Se puede apostar de ¢100 en adelante. El día siguiente pagan; el número ganador se establece basado en los chances costarricenses o la lotería panameña.
La gran diferencia entre la “clandestina” y la de la JPS es que las utilidades de la primera no se donan a los que más necesitan. También estadísticamente hay mayor probabilidad de “ganar” en la clandestina, ya que solo hay 100 números.
¿Quiénes son los que tienen mayor probabilidad de jugar la lotería? Hay cierta ironía en la respuesta a esta pregunta. Las encuestas revelan que a menor ingreso de las personas, mayor probabilidad de que compren; los más vulnerables perciben en la lotería una manera de salir de su situación. Un desempleado tiene mayor probabilidad de comprar un pedacito. Muchos de los clientes de la JPS provienen de los mismos grupos que pretende ayudar esa institución con sus ganancias.
¿Qué proporción de las ventas de la JPS realmente llega a los costarricenses más vulnerables? Algunos han argumentado que la burocracia es grande y cara en la institución y que poco llega a los pobres. La verdad es que si no tiene que pagar los premios mayores, le sobra mucho dinero a la JPS para obras de beneficencia.

Carlos Denton
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