Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 13 Diciembre, 2011


Reflexiones
El futuro energético de Costa Rica


El desafió energético del país es claro. Si bien durante los últimos 60 años Costa Rica ha enfrentado de forma bastante solvente el abastecimiento de la demanda y la ampliación de la cobertura y calidad de electricidad y combustibles con relativo éxito, las dimensiones del reto que se avecina para este siglo XXI, requieren para el tema energético, una necesaria definición de Estado.
El aprovechamiento de nuestros recursos naturales abundantes de agua, gas, sol y viento ha permitido a la fecha la consolidación de una de las matrices de generación eléctrica más renovables del planeta y sobre todo, ha permitido ahorrarle al país grandes sumas de divisas, por la no importación de combustibles fósiles para la generación eléctrica.
Sin embargo, el modelo de organización del transporte de carga y de personas ha desbordado los requerimientos de energía en ese sector y pone gran presión al consumo de combustibles fósiles.
La estructura institucional y de mercado es cada vez más urgente de corregir, los incentivos a la inversión y explotación en recursos renovables no son adecuados a las necesidades del nuevo entorno. El excesivo centralismo del ICE no parece adaptarse a los requerimientos de cambio tecnológico, tanto en la demanda como en la oferta de servicios eléctricos.
Del otro lado RECOPE se ha quedado atrás en la necesaria innovación de los tiempos, lamentablemente enfocada en la tradicional industria de combustibles fósiles, dejando al margen las oportunidades en otras acciones alternativas.
Se trata entonces de un momento crucial para el sector, la necesidad de un debate nacional serio, democrático e integral se impone. El país requiere equilibrar sus intereses de sostenibilidad ambiental con las demandas cada vez mayores de recursos energéticos.
Se impone la necesaria incorporación de los consumidores en la definición de las estructuras de mercado. El modelo tarifario de costos medios no pareciera estar resolviendo la necesidad de mejorar la eficiencia y articular el despacho de los recursos disponibles, con sentido de eficacia y eficiencia de largo plazo.
Los requerimientos de nueva inversión en redes de transmisión, redes de distribución y, sobre todo, nueva generación eléctrica imponen un debate serio y sin pasiones ideológicas.
La necesidad de reorganizar el mercado y reorientar su estructura es, hoy por hoy, un imperativo insoslayable. Claramente se requiere mejorar la calidad, la seguridad y la disponibilidad de nuevos recursos energéticos, tanto en el sector eléctrico como en el sector transporte.
Permitir la ampliación del mercado a las fuentes alternas renovables, reorientar la generación con alternativas de menor presión y menos vulnerables ante los cambios del clima, complementar adecuadamente la inversión pública y privada y sobre todo garantizar reglas claras que permitan un adecuado balance de oferta y demanda energética a largo plazo.

Leiner Vargas Alfaro
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