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Miércoles 28 Diciembre, 2011

El futuro de la OMC

La Organización Mundial de Comercio (OMC) es la columna vertebral del comercio internacional. Sus reglas y disciplinas, su mecanismo de solución de diferencias y sus funciones de vigilancia del cumplimiento de los acuerdos han sido cruciales para el buen funcionamiento del sistema, han contribuido al crecimiento de los flujos comerciales y a mantener el proteccionismo a raya. Así, es en el interés de todos los países miembros fortalecer a la organización y actualizarla para que continúe cumpliendo su significativo papel conforme el mundo evoluciona.
En los últimos años, la OMC ha enfrentado dificultades, en particular, para concluir la Ronda Doha, la cual está atrapada en medio del rebalanceo político y económico que está teniendo lugar entre países desarrollados y economías emergentes. Esto ha paralizado no a la organización como un todo, pero sí a una de sus más importantes funciones, su función legislativa, impactando su capacidad de solventar algunos temas inconclusos del pasado, así como de abordar retos claves del futuro.
El comercio es un motor muy poderoso para promover el crecimiento. Los países que se globalizan crecen más rápidamente. En ocasiones, la discusión en la OMC parece, sin embargo, sugerir algo diferente. En nombre del “desarrollo”, se cuestionan la naturaleza y los objetivos de la organización. Es importante mantener el rumbo.
Por supuesto que el mundo atraviesa momentos difíciles. Crisis económicas, crecimiento débil y desempleo no brindan el entorno más conducente para promover el avance de la agenda comercial. Aun en estas circunstancias, sin embargo, merece destacarse que el proteccionismo ha sido mayoritariamente resistido durante estos tiempos. El Sistema Multilateral del Comercio ha tenido mucho que ver con esto.
A pesar de que el progreso a nivel multilateral se ha detenido, los países han continuado avanzando en la liberalización del comercio a través de acuerdos bilaterales y regionales, buscando abordar las realidades del mundo de hoy. Estos acuerdos han contribuido a promover la interconexión del sistema global de comercio y, como tales, son un importante complemento a la OMC; no la sustituyen, sin embargo. Los esfuerzos de liberalización a nivel nacional, regional y multilateral deben todos ser parte de una arquitectura del comercio global fortalecida.
La OMC debe abordar asuntos pendientes; el más importante, por supuesto, es la Ronda Doha. Al hacerlo, debemos favorecer enfoques pragmáticos, avanzando en áreas que son de beneficio directo de todos los miembros, como facilitación del comercio y explorando nuevas maneras más efectivas de avanzar, incluyendo a través de la vía plurilateral.
La OMC debe también revisar y actualizar su programa de trabajo, abordando temas tan trascendentes hoy como la inversión, la competencia, el calentamiento global, y el examen de los acuerdos comerciales regionales. Es importante también que la OMC haga análisis más profundos sobre las cadenas globales de valor y su impacto.
En tiempos de turbulencia, el éxito de una organización estriba en su capacidad de hacer frente a su circunstancia. El liderazgo individual y colectivo de sus miembros es determinante para lograrlo.

Anabel González
Ministra de Comercio Exterior