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La Contraloría realizó el año pasado, un informe con los resultados de la Auditoría de Carácter Especial de la Dirección de Grandes Contribuyentes de la Administración Tributaria, el cual muestra datos muy llamativos, que merecen un profundo estudio a efectos de determinar cuál dirección debe tomarse en materia recaudatoria.
El informe señala en términos generales que el crecimiento en el ingreso de impuestos ha venido desacelerándose desde 2010, tanto en ventas como en renta.
Un 22% de los Grandes Contribuyentes (93) pagó cero en impuesto de renta y 34 de estos lo han hecho por cuatro años seguidos.
Por otra parte, el informe es duro en relación con los serios incumplimientos en los planes de fiscalización, con la baja en la recaudación por fiscalizaciones, con los graves retrasos del Tribunal Fiscal Administrativo en la resolución de casos e igualmente, con la disminución que se recauda por esta vía.
Todo lo anterior puede hacernos pensar que el problema está en la altísima evasión y en la impunidad que tienen estas empresas y consecuentemente, lo que hace falta en este país es endurecer los controles, fiscalización y cobro a esos desconsiderados contribuyentes, que lo son solo de nombre. Y es cierto, hasta cierto punto.
La cuestión está en hacia dónde dirigir los esfuerzos. El hecho de que una empresa tenga pérdidas no la convierte en absoluto en una evasora, sino muy probablemente en una empresa que atraviesa una penosa situación. Todos saben el extraño riesgo que tiene declarar pérdidas, casi como si fuera un pecado.
El hecho de que una empresa sea fiscalizada y no se le cobre suma alguna, en vez de merecer rechazo merece una medalla.
Que la recaudación interna se desacelere no es fortuito, sino que se explica en gran parte por la desaceleración económica mundial a la cual tenemos alta exposición. Consecuencia de lo anterior es la bajísima inflación que hemos tenido en los últimos años, que no debe confundirse con una contundente o agresiva política monetaria del Gobierno.
Pero el estudio contiene un punto clave: 422 contribuyentes aportan casi un 70%  de la recaudación interna, y si de ellos 93 no pagaron, el número se reduce a 329.
Lo repito, 329 contribuyentes aportan cerca de un 70% de la recaudación interna. El problema real del país es que su recaudación tributaria dependa de tan poquísimos contribuyentes y por eso, cuando la economía se contrae, las grandes empresas lo sufren y como consecuencia directa también la recaudación, excesivamente concentrada en unos pocos.
El problema real del país sí es la alta evasión y la impunidad que conlleva la mala gestión tributaria, pero no a nivel de los Grandes Contribuyentes (que pese a esos datos lo siguen siendo) sino también de la otra inmensa mayoría que paga poco o nada. Esos contribuyentes a los que da más pereza auditar, a los que no se les puede exigir so pena de sanción que les entreguen toda la información que se les ocurra, procesada y en el formato que exijan.
A esos contribuyentes cuya evasión en términos absolutos es pequeña, pero que en el agregado es la mayoritaria.
El ensañamiento con los Grandes Contribuyentes ha degenerado en que la evasión fiscal de todos los que no lo son, tenga más fieles que las religiones.

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