Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 18 Marzo, 2015

“En Costa Rica tenemos muchas leyes, pero pocas se aplican”. Un buen ejemplo es la legislación a favor de la participación de la mujer en la misma Asamblea


El espejo del pueblo

Mientras que el Presidente de la República, que es jefe de Estado, normalmente evidencia las aspiraciones del pueblo, los legisladores se espera que fueran “espejo” de los que representan. El pueblo quisiera pensar que el primer mandatario es superior a ellos, y simbólicamente lo es. Pero al virar su mirada a los diputados en su conjunto, deberían ver un reflejo (configuración) de lo que es el mismo pueblo. ¿Será así?
Es evidente que en cuánto a género toda la legislación y esfuerzo que se ha hecho para lograr paridad entre hombres y mujeres no ha surtido efecto; en la Asamblea actual solo hay 18 diputadas. Ha bajado el número en comparación con la previa.
Al final de cuentas, son los partidos políticos los que preparan listas por provincia y pareciera que algunos no están haciendo esfuerzos suficientes para poner mujeres en posiciones elegibles en sus papeletas.
Igual de preocupante es que en la legislatura hay 17 (30%) abogados. Por un lado se pudiera argumentar que esta profesión es la más indicada; con tantos conocimientos, los proyectos de ley saldrían perfectos sin ninguna posibilidad de ser rechazados en la Sala IV por violar la Constitución Política. ¡Tristemente no ha sido así!
Pero más problemático con los abogados es que estos tienen la tendencia de creer que a través de la legislación se puede cambiar la moral de un pueblo o estimular el desarrollo de un país. Lamentablemente esa perspectiva poco práctica, en muchas ocasiones ha llevado a la Asamblea tica a crear todo tipo de legislación ilusoria.
Como dijo un observador: “Aquí en Costa Rica tenemos muchas leyes, pero pocas se aplican”. Un buen ejemplo es la legislación a favor de la participación de la mujer en la misma Asamblea.
El segundo grupo en cuanto a números en la Asamblea Legislativa es el de educadores; hay nueve (16%). Se pudiera argumentar que este es un número adecuado, especialmente tomando en cuenta la especial importancia que da el país a la docencia y la formación de los jóvenes. Quizás algunos de estos pudieran regresar a las aulas al terminar su periodo constitucional y enseñar a los educandos la importancia para el país que tiene el Poder Legislativo; no tiene buena imagen en la opinión pública y estos docentes pudieran ayudar a corregirla.
También hay nueve (16%) que se pudieran calificar como del sector empresarial; incluso hay tres que han sido dueños de su propia compañía y sin duda conocen lo que es tener que pagar una planilla cada quincena.
Uno esperaría que tendrían capacidad de mirar a la planilla del Estado y entenderla por lo que es; después sugerir dónde aplicar el bisturí.
Hay cinco (9%) diputados que tuve que clasificar como “políticos profesionales”. No tienen formación en el sentido normal de la palabra y fundamentalmente han tenido la habilidad de ocupar puestos públicos de índole distinta a través de sus “carreras.”
Los demás vienen de una variedad de profesiones; hasta hay dos economistas.


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