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Hemos visto que sí es posible dar saltos cualitativos que nos conviertan no solo en un país más desarrollado, sino en la nación que siempre hemos querido ser: pacífica, trabajadora, exitosa y solidaria


El esfuerzo nos traerá la recompensa

No ha bajado ni un ápice aún la euforia de los costarricenses por haberle ganado a Italia, luego de hacerlo contra Uruguay en el Mundial, cuando volvieron a crecer la energía positiva y la esperanza ante el partido de hoy contra Inglaterra.
No vamos a hablar del resultado. Solo queremos reflexionar acerca del derecho a competir. Pareciera un poco raro y desde luego muy poco justo, que haya habido alguien en el mundo que aparentemente dudara del derecho que tenía nuestro país de jugar en las grandes ligas e intentar ganar los partidos. No tomamos en serio los rumores y por eso no vamos a entrar en detalles sobre esto.
La demostración hecha por nuestra Selección y su entrenador, son, sin ninguna duda, la prueba de lo que se puede lograr si se quiere, mediante el trabajo honesto, constante y esforzado, cuando existe la motivación para no dejarse vencer y dar un salto hacia delante aunque sean muchos los que desconfíen de que podamos hacerlo.
Y pasando de tema pero hablando siempre de que en muchos casos querer es poder, ayer fue el Día de las Naciones Unidas para la Administración Pública.
En ese ámbito también podremos, si queremos realmente ver a Costa Rica avanzar, producir un cambio.
La ONU reconoce la importancia de la gobernabilidad y de la administración eficiente, y considera que este es un factor primordial para cumplir con los Objetivos del Milenio, así como con los que formarán parte de la próxima agenda de desarrollo post 2015.
El Secretario General de esa organización ha dicho que para abordar los desafíos actuales se requieren políticas públicas transparentes y con visión de futuro.
Ha dicho que necesitamos rendición de cuentas y estructuras de gobierno solidarias con los más pobres y vulnerables; exhortó al sector público a trabajar para construir un futuro más inclusivo, próspero y sostenible para todos.
Pero las palabras se las puede llevar el viento sin mayor trascendencia si los pueblos, en nuestro caso los costarricenses  que laboran en el sector público, no son entrenados y motivados como lo fueron nuestros jugadores de la Selección.
No cabe duda de que sí se puede convertir a las dependencias públicas en ejemplo de eficiencia, de honestidad, transparencia y amor por lo que su trabajo significa para el desarrollo y la prosperidad de todos. Lo que pasa es que no hubo voluntad política para hacerlo.
Hemos visto que sí es posible dar saltos cualitativos que nos conviertan no solo en un país más desarrollado, sino en la nación que siempre hemos querido ser: pacífica, trabajadora, exitosa y solidaria.

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