Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 23 Marzo, 2011


El envejecimiento les toca a casi todos


A todos los seres humanos vivos hoy, no importa su edad, religión, género, raza, y nacionalidad les toca una de dos posibilidades; o siguen envejeciendo o no. Casi nadie opta voluntariamente por la segunda opción. Tomando en cuenta esa realidad, llama la atención, especialmente en Costa Rica con una esperanza de vida de 77,7 años, que tan pocos se preparan para las distintas etapas de su existencia.
El dramaturgo inglés George Bernard Shaw dijo “la vida no se trata de encontrarse a sí mismo, sino de crearse a sí mismo”. El adulto mayor que aparece hoy es una creación de muchas de las decisiones que ha tomado durante su vida.
El joven que resuelve abandonar sus estudios está garantizándose una vida de bajos ingresos, de carencias de todo tipo, y si llega a la tercera edad, necesitará ayuda económica y física.
Igualmente, el universitario que determina especializarse en antropología, filología, ciencias políticas o sociología está asegurándose de tener menos ingresos durante su vida laboral que uno que escoge ingeniería, finanzas, o medicina.
La persona que llega a una “zona de confort” con respecto a su carrera y sus ingresos a los 35 a 40 años y decide que está contento donde está (“¿para qué trabajar más, quiero tomar tiempo para disfrutar de la vida mientras pueda?”) tiene mayor probabilidad de ser despedido, movilizado e irrespetado que uno que sigue luchando hasta que ya no da abasto.
Los que dedican tres a cinco horas diarias a ver televisión cuando jóvenes, al llegar a los 50 años, seis de los mismos pasados frente a la pantalla chica, no tendrán la misma capacidad cognitiva que quienes se dedicaron a la lectura, a actividades culturales y sociales, y a la interacción con otros seres humanos.
Lamentablemente muchos jóvenes no entienden que lo que hacen o no realizan en la primera etapa de su vida tendrá impactos profundos en su vida en los años que siguen. ¿Cómo decirles que el tiempo que les toca vivir es limitado?
Viendo los adultos mayores actuales, se nota que muchos de ellos no se preocuparon por cuidarse cuando jóvenes. Un dato de una encuesta de CID/Gallup revela que el 62% de los costarricenses de 60 años y más no pueden cortarse las uñas de los dedos de sus pies sin que alguien les ayude; no tienen la agilidad física. Muchos no hicieron ejercicios cuando jóvenes, y ahora esa incapacidad es resultado de esa falta de acción.
Una tercera parte de los que están en la tercera edad actualmente no pueden bañarse sin ayuda de otros tampoco. Se entiende que algunos están en ese estado por situaciones fuera de su control, pero muchos más están así por su propia culpa.
La verdad es que la mayoría teme el envejecimiento, intenta no pensar en su futuro y no planea para los años venideros. No les gusta tratar con mayores de edad porque estos sirven como recordatorio de que en el futuro les tocará llegar a lo mismo.
Una manifestación de este rechazo a los mayores es que los aspirantes a empleos que tienen 45 y más años de edad no encuentran colocación. Nadie les dice que es por la edad que no los nombran; usan términos como “sobre calificado” cuando les dicen que no los van a contratar.
¡Qué lástima tanto prejuicio con respecto al envejecimiento!

Carlos Denton
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