Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 30 Septiembre, 2011


El ejemplo de Camila


Debido a la agudización de la crisis financiera en Occidente, el clamor de las multitudes exigiendo justicia ha unido a los pueblos del mundo. No hay día en que los medios de comunicación no se hagan eco de ese grito planetario. Pero lo que pocos se imaginaban es que el sujeto histórico, es decir, quien se convertiría en el portaestandarte de esta lucha, fueran los jóvenes, a los que se unirían gentes de todas las edades, sectores sociales y étnicos. La revolución del 68 se ha quedado corta ante la lucidez y valentía de sus hijos y nietos. La explicación no es difícil de encontrar. El humano es el único animal en la evolución al cual la herencia genética le marca su futuro tan solo parcialmente; por lo que debe construirlo también en base a decisiones libres. El ser humano debe decidir lo que hará de su destino en cada coyuntura histórica. A esa capacidad de decisión la llamamos POLITICA. Es por eso que entre las especies vivientes solo la humana hace política.
Hacer política es darse un futuro. Y como los portadores de futuro son los jóvenes, son ellos los más sensibles a todas las crisis que ponen en peligro su supervivencia. Los que han logrado por su educación adquirir conciencia de esta realidad son los que se han levantado reivindicando los más altos ideales, como son la liberación de la opresión y la mentira, la defensa de la Naturaleza, la creación de un nuevo orden mundial más justo y auténticamente democrático. Ellos se han convertido en la conciencia lúcida de la humanidad. Ellos levantan la voz en defensa de la vida frente al robo de los banqueros, la demagogia de los políticos, el saqueo de las trasnacionales, el terror de policías y las infames guerras al servicio del neocolonialismo. Todo lo cual causa su justa “indignación” en la Puerta del Sol de Madrid, en Wall Street, en las calles de París, Londres, Roma, Lisboa, etc., etc., etc. Pero donde más ha impactado este movimiento en Nuestra América ha sido entre los estudiantes chilenos. Esa generación no vivió los horrores de la tiranía; sin embargo ha hecho trizas el fementido “milagro chileno” (?!).
Las grandes transformaciones en la historia no solo se han verificado en un lugar y dado origen a acontecimientos y fechas memorables. También tienen nombre y apellidos. Juana de Arco, por ejemplo, lo fue para la liberación de Francia en la Guerra de los Cien Años. Hoy la hermosa lucha de los jóvenes en Chile por su futuro y por construir una verdadera democracia sin los resabios del pinochetismo (constitución política) se llama CAMILA VALLEJO. Proveniente de las filas de la juventud comunista, Camila se ha convertido en el símbolo de todas las luchas de la juventud actual, como lo fuera en otro contexto el Che en la generación de sus padres. Hoy Camila es la expresión viva de la juventud por darse un futuro más justo. Su indignación hará realizable que “otro mundo sea posible”, si todos los hombres y mujeres honestos del mundo unen sus voces y levantan sus puños para exigir que sea así. De manera particular, no es con “marchas de p…” sino inspirándose en el ejemplo de Camila que deben las mujeres encontrar el auténtico camino de su liberación. Porque Camila es el ejemplo a seguir, no importa la edad, el sexo o la nacionalidad que se tenga.

Arnoldo Mora