Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 23 Diciembre, 2011


El efecto Lucifer


¿Qué hace que personas buenas se conviertan en malas? El doctor Philip Zimbardo, profesor emérito de la Universidad de Stanford, ha desarrollado por décadas investigaciones para tratar de entender este fenómeno conocido como el “Efecto Lucifer”.
El efecto Lucifer nos enseña que personas buenas pueden sucumbir y transformarse en demonios, cuando se enfrentan a situaciones insanas. Estas situaciones crean fuerzas psicológicas poderosas que nos impulsan al mal. En nuestras sociedades hemos creado muchas situaciones insanas, un campo fértil para que emerjan los demonios.
Existe la tendencia en las personas, especialmente si están en el poder, a explicar las patologías sociales como el resultado de casos aislados que obedecen a problemas de personalidad. Naturalmente hay muchos casos en que la maldad no es producto de una situación insana, sino de características muy propias de un individuo, lo erróneo es que se tienda a sobreestimar este factor.
“La línea entre lo bueno y lo diabólico está en el centro de cada corazón humano”, escribe el Nobel de Literatura, Alexander Solzhenitsyn. Es lo que enfatiza el Dr. Zimbardo: lo bueno y lo diabólico son dos lados de una misma moneda. Eso implica que cualquier persona, ante circunstancias insanas, puede caer en este efecto demoniaco.
En el “Paraíso Perdido”, Milton escribe que la mente humana en sí misma puede hacer de un cielo un infierno, y de un infierno un cielo. Lucifer, el ángel preferido de Dios que desafió la autoridad del Creador, se convirtió en Satanás, que prefirió mejor reinar en el infierno que servir en el cielo.
El actuar con maldad en circunstancias insanas no afecta a todas las personas en igual grado, de hecho algunos actúan con mayor énfasis o crueldad que otros ante una misma situación. Sin embargo, a veces factores sutiles de una situación insana hacen que las personas puedan externar lo peor de ellas.
El Dr. Zimbardo llamó la atención más allá de la psicología social cuando dirigió su clásico experimento en la prisión de Stanford. El ha incursionado especialmente en fenómenos sociales a gran escala, como los militares que de jóvenes normales y buenos se transforman en torturadores, violadores y asesinos de rehenes indefensos o masacran a poblaciones completas de mujeres y niños.
También este investigador ha analizado casos de ejecutivos exitosos y buenos que de pronto se transforman en demonios y terminan quebrando grandes corporaciones, como el caso de Enron y WorldCom, o religiosos que son hombres buenos y el demonio los tienta y terminan abusando de niños.
Cuando la mayoría de la gente sucumbe ante situaciones insanas, una sociedad es presa fácil de las trompetas del mal. Como lo expresara Edmundo Burke, la única condición necesaria para que el demonio triunfe es que la gente buena no haga nada. Esto lo llama el Dr. Zimbardo “el silencio cómplice”.
Para todos los lectores mis mejores deseos en esta Navidad y mi agradecimiento por leer estas líneas.

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