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Martes, 11 de diciembre de 2018



FORO DE LECTORES


El efecto cardumen y las redes sociales

| Jueves 04 septiembre, 2014


El trabajo de organizaciones sociales y políticas, cara a cara, participativo e inclusivo, persistente en el tiempo seguirá siendo fundamental


El efecto cardumen y las redes sociales

En el mundo natural existen diferentes estrategias de agrupación. Por ejemplo, algunas especies de peces se organizan en grupos de numerosos individuos, conocidos como cardúmenes, para desplazarse y alimentarse juntos. Esta conducta de agregación, altamente sincrónica, les permite una mejor defensa contra el ataque de depredadores y una mayor eficiencia para desplazarse en el agua.
Asimismo, las parvadas de aves actúan de modo homogéneo mientras vuelan. Asociarse con muchos individuos reduce la probabilidad individual de ser atacado y aumenta la eficiencia en la búsqueda de alimentos.
En lugares peligrosos, contar con un mayor número de ojos les permite vigilar mejor el entorno mientras se puede dedicar más tiempo individual a otras actividades.
Incluso las bacterias han desarrollado un sistema de comunicación colectivo denominado quorum sensing. En situaciones apremiantes las bacterias secretan un tipo de moléculas que actúan como señales químicas para ponerse de acuerdo. Esto les permite desatar acciones poblacionales concertadas, tales como infectar a un humano.
En la especie homo sapiens también ocurren asociaciones de semejante naturaleza. Hoy en día, con mayor frecuencia y facilidad, individuos pueden formar parte de grandes movimientos colectivos gracias a la capacidad de entrar en contacto que ofrecen las tecnologías computacionales, Internet y las redes sociales. Ejemplos de este tipo de organización se han visto en El Cairo, Estambul, Madrid, Washington y Río de Janeiro, entre otras ciudades.
Sin embargo, se ha demostrado que estos cardúmenes humanos, a diferencia de sus análogos en peces, aves o bacterias, en general son poco eficientes.
Es claro que la primavera árabe, el movimiento de indignados o el Occupy Wall Street a pesar de la convocatoria, cobertura y energía de sus manifestaciones, escasamente lograron sus objetivos. Su esfuerzo difícilmente se tradujo en cambios positivos o resultados concretos.
Algunas razones de lo anterior podrían incluir el carácter impetuoso y efímero de dichos movimientos, la carencia de una estructura organizacional y la ausencia de liderazgos sostenidos.
Por esto, a pesar de la importancia que hoy están adquiriendo las redes sociales, obtener apoyo por este medio quizá no sea suficiente para construir grandes proyectos nacionales.
Pareciera que entre humanos es fácil levantar consensos para oponerse y protestar contra lo que no se quiere, pero es más difícil hacerlo para cambiar el statu quo; para proponer alternativas de solución; para elaborar planes y ejecutarlos.
Para edificar obras importantes, quizá deberíamos aprender de otros modelos en la naturaleza como las hormigas y las abejas. En este sentido, el trabajo a nivel de organizaciones sociales y políticas, que actúe cara a cara, que sea participativo e inclusivo, persistente en el tiempo y que cuente liderazgos fuertes e inspiradores seguirá siendo fundamental e insustituible.

Keilor Rojas Jiménez

Ingeniero

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