Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 22 Octubre, 2013

Este es el dilema cambiario, una cuerda floja para quienes diseñaron hace seis años este inadecuado y poco sostenible esquema de bandas cambiarias


Reflexiones

El dilema cambiario

Hace seis años se planteó una reforma sustantiva al sistema cambiario, partiendo de un esquema previo de minidevaluaciones del colón sobre una meta anual conocida, se pasó a un esquema de bandas cambiarias, cuyo objetivo central era la definición de metas de inflación.
Es decir, un sistema flexible de precios que obligaría a los actores económicos, empresas y consumidores a actuar responsablemente y protegerse, contra cualquier corrida cambiaria o pérdidas ante las situaciones especulativas o de cambios de tendencia que tendría el mercado, dentro del esquema propuesto.
El proceso ha tenido importantes tropiezos de camino, por una parte la crisis internacional ha generado una posición internacional que favorece la entrada de capital y ha provocado una apreciación sustantiva del colón respecto al dólar, ocasionando serios daños a los poseedores de dólares, incluyendo quienes reciben sus rentas y salarios en dicha moneda, favoreciendo las importaciones y encareciendo el costo relativo nacional de las exportaciones.
El tipo de cambio ha rebotado en varias ocasiones en la banda de abajo y provocado importantes intervenciones del Banco Central para evitar una apreciación mayor, debilitando su credibilidad y generando condiciones para evitar la mayor apreciación real del colón.
El problema actual es mucho más grave, dado que al desequilibrio externo y la reducción de la competitividad país provocada por esta apreciación cambiaria se suma un déficit fiscal creciente, que condiciona pocos grados de libertad en materia de tasas de interés y genera, una trampa ideal para producir una crisis de expectativas en el mercado cambiario.
Ciertamente la situación pende de un hilo, la confianza del sistema y la situación externa que podría provocar una salida de capitales ante la elevación de las tasas de interés externas.
Es decir, estamos ante un sistema que nunca aprendió a caminar y si no actuamos a tiempo, podría quedarse sin piernas. El sistema cambiario hace agua ante la incapacidad para mantener un tipo de cambio en equilibrio con los elementos estructurales del sistema económico presentes.
Hoy sabemos que la referencia real cambiaria sería cercana a 650 colones por dólar, pero en un momento especulativo podría presionar la banda de arriba del esquema cambiario y llegar a niveles de depreciación superiores a 700.
En lo personal he sido muy crítico con lo que he llamado en otros momentos el experimento cambiario, no me gusta la discrecionalidad de actuación que pretenden los hacedores de política, hoy en Central, ni me gusta la idea de actuar contra corriente cuando los fundamentos nos dicen otra cosa.
Este es entonces el dilema cambiario, una cuerda floja para quienes diseñaron hace seis años este inadecuado y poco sostenible esquema de bandas cambiarias.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com