Enviar
El detalle de los detalles

Ni la embarcación más poderosa podría sostenerse a flote con un agujero en su base, por pequeño que sea; tampoco la persona más dura de sentimientos se resiste a un minúsculo gesto de alguien que "le toca el alma". Igualmente, la calidad de integración y desempeño de un equipo puede depender de detalles.
Así como una relación se puede derrumbar por la torpeza en el manejo de los detalles, otras crecen por la pasión de concentrarse en lo micro para llegar a concretar lo macro. Pensar en grande y actuar en pequeño marca la diferencia en la implementación exitosa de una visión. Por detalles se construye o se aniquila el interés por un proyecto o persona.
¿De qué vale una mente brillante en alguien que atropella relaciones? ¿De qué sirve un estratega excepcional en un equipo deportivo que no logra plasmar sus ideas en las conductas de los miembros de su organización? La suma y combinación coherente de las "pequeñeces" conforman los logros más espectaculares; pero quien no piense en eso tendrá problemas gigantes para entender las razones de los resultados minúsculos.
Si observamos los conflictos que impiden la fluidez de relaciones en una familia u organización, no es extraño que se deban a una sola actitud intransigente de alguien que no cede un ápice a su terquedad. Como dijo Claudiano: "¡Ay, cuántas grandes cosas se derrumban por motivos insignificantes!" Son pequeños cambios de comportamiento los que flexibilizan tensiones y agilizan procesos hacia el alcance de los objetivos de un equipo.
Los detalles que conocemos de los demás son lo que más valoramos de ellos. A veces juzgamos mal a otras personas debido a que no somos proactivos para comprender las vivencias que explican su buen, mal o cambiante estado de ánimo. Esa superficialidad conduce a relaciones efímeras, a sorpresas indeseadas y a problemas reiterativos. En cambio, la intensidad en el conocimiento de los otros, lleva a la confianza y a la prevención de desacuerdos en un equipo.
La pasión por alguien o por un ideal, es la semilla de la minuciosidad en el pensamiento. Cuando el objetivo importa el análisis para llegar a él debe ser minucioso. Esto no se finge ni se improvisa. La excusa de "no soy detallista" debe cambiarse por "no tengo suficiente interés".
La pasión por los detalles acarrea una especie de sana locura por crear y gozar el reto de sorprendernos constantemente entre y a nosotros mismos. ¿Verdad que usted también la posee?

German Retana
[email protected]

Ver comentarios