Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 11 Octubre, 2010


El derecho a tener hijos


En Costa Rica, como en todos los países latinoamericanos, las contradicciones entre la liberalidad y el conservadurismo son múltiples e insólitas. El caso de la fecundación in vitro es una de ellas.
En 1978 nació en Inglaterra, Louise Brown, la primera “bebé probeta”. Desde entonces hasta ahora, la técnica de reproducción asistida conocida como fecundación in vitro (FIV), ha logrado más de 4 millones de embarazos. Su creador, el biólogo británico Robert Edwards acaba de ser distinguido con el premio Nobel en Medicina.
La noticia del galardón no pudo ser más oportuna en Costa Rica: la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) acaba de determinar que la sentencia de la Sala Cuarta que en 2000 prohibió la FIV es una violación al derecho de formar una familia.
Cinco años antes que la Corte Constitucional fallara a favor de la acción interpuesta por Hermes Navarro Del Valle, un equipo liderado por los doctores Gerardo Escalante y Delia Ribas logró la fecundación y posterior nacimiento de Esteban Kooper Brenes, que el próximo jueves cumplirá 15 años. Curiosamente 15 fueron los niños que nacieron en nuestro país antes de que la FIV fuera prohibida.
El gobierno se encuentra en una situación delicada. Costa Rica no quiere perder su récord en derechos humanos; solo tiene una mancha en su historial: el fallo de la CIDH a favor del periodista Mauricio Herrera en 2004.
Obligada a responder oficialmente antes del 23 de octubre ante la CIDH organismo adscrito a la Organización de Estados Americanos (OEA) con sede en Costa Rica, la señora Presidenta ha decidido pasarles la responsabilidad a los otros poderes, Judicial y Legislativo, argumentando que, siendo una demanda contra el Estado, a ella no le corresponde opinar. Ni siquiera ha manifestado su posición personal sobre el tema.
En 1995, siendo doña Laura viceministra de Seguridad Pública, el entonces presidente José María Figueres y su ministro de Salud Herman Weinstock, promulgaron un Decreto Ejecutivo para regular la FIV. La posibilidad de un decreto no es considerado por la actual Presidenta argumentando que solo tendría sentido si “hay un acuerdo país”.
El Canciller y los diputados oficialistas han dado declaraciones excesivamente prudentes y hasta timoratas con respecto a esta técnica de reproducción probada y reconocida incluso con un Nobel. Parecen incómodos al verse obligados por la CIDH y, por tanto la OEA, a tomar una decisión. ¿A qué le temen? ¿A la Iglesia católica?
Todos los razonamientos que la Sala Cuarta arguyó para prohibir la FIV, diez años atrás, no parecen estar sustentados en argumentos legales sino que se nutren de las opiniones expresadas por la Conferencia Episcopal y el Vaticano. Más que una defensa a la Constitución, la Sala Constitucional temerosa del poder de la Iglesia, tomó como propia la posición de esta, privando a miles de parejas costarricenses de cumplir con el sueño de la mayoría de estas: tener hijos.
Apenas aparece sobre el tapete un tema censurado por los obispos nacionales uniones gay, estado laico, FIV, ¡ni mencionar el aborto! los políticos asustadísimos lo esconden debajo del propio tapete y muestran su absoluto disgusto falso o verdadero ante el tema. ¿Hasta cuándo?

Claudia Barrionuevo
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