Enviar

Es la oportunidad para que el Ejecutivo demuestre que llegó al poder con un verdadero plan de desarrollo, o si llegó simplemente como un gobierno de transición

El compromiso es para ambas partes

Informa LA REPUBLICA el pasado 5 de enero que varias fracciones en la Asamblea Legislativa le han ofrecido a la Presidenta de la República ayudarle a gobernar apoyando proyectos vitales para su administración, como la ley de electricidad, el impuesto a las sociedades anónimas y en algunos casos, hasta el plan fiscal.
Este gesto de responsabilidad por parte del Legislativo ilumina el futuro político y el desarrollo que Costa Rica pretende para este año.
En caso de lograrse y persistir en el tiempo este insólito ejemplo de civismo, sin duda valdrá la pena tomar nota de ello con miras a reconocer el aporte de cada partido político al futuro de la nación. Además —es válido soñar— quizás hasta resucite entre los costarricenses la confianza en tales agrupaciones, cuya escasa credibilidad se refleja en el abstencionismo registrado en las distintas elecciones.
Debe el Gobierno escuchar a los líderes de oposición, negociar y coordinar con todos los ámbitos de la sociedad para ejecutar una gestión eficiente en bien del país. No puede olvidar esta administración la ingente tarea que le espera, no solo en cuanto a gobernabilidad sino ante la invasión de Nicaragua y las emergencias naturales sufridas durante 2010; e incluso tragedias, como la de Cinchona, que tras dos años sigue sin soluciones reales.
La promesa de una mayor gobernabilidad genera expectativa también entre los sectores productivos, que esperan con ansias aquellos cambios necesarios para alejarse lo más posible de los efectos indeseados de la crisis económica mundial.
Esta es la oportunidad para que la actual administración ponga de su parte, para que demuestre a la sociedad que ha llegado al poder con un verdadero plan de desarrollo responsablemente elaborado, o si llegó simplemente como un gobierno de transición.
El Ejecutivo debe atender a todos los sectores de la sociedad, no solo a aquellos que sean afines a su agenda de gobierno, también a opositores, a todos los medios de comunicación sin fomentar privilegios informativos; ex presidentes, Iglesia, líderes políticos, dirigentes regionales y organizaciones sociales a fin de no levantar olas en el mar por el que navega.
Es urgente, en fin, reivindicar la dignidad del ciudadano, que espera cansado un accionar responsable del Estado en cuanto a problemas urgentes de economía, infraestructura, crisis y desarrollo social, los cuales se postergan de administración en administración.



Ver comentarios