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Viernes 20 Enero, 2012

El caso en favor de la Unión Europea: disciplina y confianza

Es alarmante notar como el común denominador en la economía mundial se ha convertido en gastar desproporcionadamente, tener un comportamiento completamente irresponsable y encima de eso apelar al famoso dicho de ser muy “grande para quebrar” y esperar ser salvado al borde del colapso para no generar una crisis mundial.
El mundo se ha convertido en un lugar de creciente aversión al riesgo y falta de confianza en monedas, gobiernos, políticos y empresas, donde ya las personas no saben qué hacer para resguardar su patrimonio y donde no hay certeza de poder tener un futuro seguro y estable.
Esto se ha reflejado en flujos de capitales saliendo y entrando a mercados emergentes, rebajas en calificación de deuda de los países que alguna vez fueron confiables, un aumento en el precio del oro en busca de una reserva de valor que reemplace a las monedas y una creciente volatilidad.
El caso en favor de la Unión Europea se basa en las implicaciones que experimentaríamos en el escenario de una ruptura del bloque de países europeos, las cuales se resumen en tres principales aspectos: i) desequilibrio de las economías europeas más débiles, ii) pánico global y contagio, y iii) recesión global.
De acuerdo con las estadísticas de Eurostat, los niveles de endeudamiento y déficit fiscal que enfrentan países como Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia son alarmantes.
El déficit fiscal de estos países se ubica por encima del 9% del PIB y su nivel de endeudamiento se encuentra entre 90% y 160% del PIB. Adicionalmente, su proyección de crecimiento para 2011 y 2012 es bastante débil, menor a un 1%, y su déficit fiscal primario es mayor al 1% del PIB, lo que dificulta la mejora en sus finanzas.
Bajo el escenario de una separación de la Unión Europea y falta de apoyo de organismos internacionales, estos países podrían incumplir sus pagos de deuda en el corto plazo, y muy probablemente sufrir una situación económica desfavorable en la cual tendrían que enfrentar aspectos como depreciación, inflación y recesión.
A esto le seguiría pánico mundial y contagio, no solo a otros países de la Zona Euro, sino a aquellos expuestos a deuda soberana europea y a influjos de capitales de inversión de corto plazo. Los primeros podrían verse afectados por la bancarrota de algunos bancos y, los segundos, por una salida de capitales repentina que haría vulnerables sus economías. Como consecuencias finales, experimentaríamos recesión o crecimiento muy lento a nivel mundial.
El colapso de la Unión Europea reforzaría el oscuro panorama mundial, ya que enviaría una señal de que la vuelta a la disciplina, integración y consenso político son medidas que los países no están dispuestos a adoptar, borrando la esperanza y la pequeña luz al final del túnel de que hay un compromiso de volver a la cordura, restablecer el orden y la confianza perdida. La respuesta pendiente es: ¿Podrán los países europeos lograr un acuerdo que devuelva la estabilidad a sus economías y su moneda? Solo el tiempo dirá.

Miriam Manrique
Vicepresidenta Senior de AMBA Research