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Martes 26 Julio, 2016

Es inconcebible la audacia de algunos de nuestros gobernantes que se atreven a llegar a Zapote sin el más mínimo esquema de lo que van a hacer para manejar el país

El caos vial

Arq. Manuel Gutiérrez Rojas

La ausencia de planificación vial en Costa Rica se nos recuerda a cada instante a todos los que tenemos que hacer uso de la red vial de este país. No quiero con esta aseveración inculpar únicamente a las autoridades del sector, pues la ausencia de planificación en este país es y ha sido sempiterna, como lo he manifestado en múltiples ocasiones. Máxime si se toma en cuenta que la planificación es y debe ser integral, lo cual involucra de hecho a los tres sectores fundamentales del país: el económico, el social y el de infraestructura. De tal forma que, ante la ausencia de planificación, la acción aislada e independiente o la inacción de los sectores, estos pueden verse afectados en sus objetivos. Que es precisamente lo que sucede con el caos vial, del sector de infraestructura, donde se ven afectados el sector económico y el sector social. Esta situación nos lleva al concepto lógico que reclama una ruta clara hacia un objetivo definido, que no es otra cosa más que planificación previa e integral.
Es inconcebible la audacia de algunos de nuestros gobernantes que se atreven a llegar a Zapote sin el más mínimo esquema de lo que van a hacer para manejar el país y se circunscriben a tapar huecos (como la platina) y a apagar incendios conforme estos se van presentando, a no ser que pretendan que el Ministerio de… ¿“Planificación”? les haga la tarea.
Para salir del apuro, a veces dicen que están trabajando en un “Proyecto país”. Ojala que así sea, pero hasta la fecha los ciudadanos no hemos visto ni un borrador del cacareado “Proyecto país”. Sin embargo, a veces, toman acertadas decisiones como restringir el ingreso vehicular al centro de la ciudad mediante los números de las placas pero… también restringen el acceso a la carretera de circunvalación lo cual desvirtúa la acertada decisión previa. Esto trae a colación aquel viejo chiste de que “es más fácil brincársela que darle la vuelta”.
Si a todo este panorama le añadimos la burocracia y la maraña de requisitos para llevar a cabo una obra, no hay posibilidad de realizar obras ni de mantenimiento. Recientemente se sugirió que el ICE, con su extensa y probada experiencia, desarrollara algunas obras de infraestructura como el MOPT en los tiempos de don León Cortes, pero como que no ha habido apoyo a esta idea.
Si a todo lo anterior le agregamos ocurrencias improvisadas como “La Trocha”, estamos listos para enfrentar el siglo XXII con una mano adelante y la otra atrás.
Creemos que estos comentarios reafirman el concepto de que la planificación debe ser “integral” como casi todo en la naturaleza, cuyo mejor ejemplo puede ser el cuerpo humano, donde cualquier dolencia específica afecta parte o todo el ser. Lo cual tiene gran similitud con el Estado, excepto que en este, la mayoría de las dolencias tienen remedio si se toman las medidas previas adecuadas debidamente integradas, o sea, planificadas.