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Martes 13 Septiembre, 2011

El caos en la CCSS se pudo prevenir

Con mucho orgullo los ticos decimos que hacemos las cosas muy diferentes a otros países del área, sintiéndonos (cada vez menos) orgullosos de instituciones públicas como el ICE, INS, CCSS, AyA, IDA, CNP, bancos estatales, etc., y de la inversión que el estado mayoritariamente realizaba en salud, educación, caminos, electrificación y parques nacionales.
Pero la realidad es otra y se demuestra con lo que está ocurriendo en la CCSS, donde mucha de la crisis se origina por el arrastre de malas administraciones anteriores y su falta de visión para realizar una modernización financiera que le permita obtener novedosos y mayores ingresos, adicionales al tradicional aporte de los asegurados y patronos.
Conociendo el carácter y estilo administrativo de la Dra. Ileana Balmaceda, presidenta ejecutiva de la CCSS, me atrevo a asegurar que por su mente deben pasar soluciones que por el lado de los ingresos incluyen medidas como: el cobro de mínimos piso por citas recurrentes, ubicar nosocomios especiales para atender a los que no cotizan, reconocer y sacar mayor provecho a los denominados “biombos” donde no solo gane el profesional sino también la institución, posicionarse fuertemente al glamuroso y muy rentable nicho de la medicina para extranjeros, impulsar con mayor agresividad el probado y exitoso sistema de la medicina-cooperativa, entre otros.
Cosa similar debe estar ocurriendo en instituciones públicas centralizadas y descentralizadas, que actualmente se les cuestiona su existencia, más por su inoperancia y falta de visión que por el rol que deben realizar de cara a las nuevas realidades.
Es así como uno podría pensar en un moderno CNP que sea el que organice toda la producción nacional, cobrando por licenciar la importación de cara a la cada vez más necesaria autonomía alimenticia, a un AyA obteniendo ingresos por el cobro a las industrias vertedoras de contaminación y así dar el mantenimiento a una moderna red de alcantarillado y tratamiento de aguas servidas, al MAG gestando y cobrando por el nuevo conocimiento en materia agrícola y pecuaria, y al MOPT que a través de un brazo privado participe de la concesión de infraestructura vial.
Los ejemplos anotados no son hipotéticos, y prueba de ese cambio de paradigma lo refleja la rentable banca estatal costarricense que dejó de ser un “elefante blanco” para competir con la banca privada e ingresando con rentables sociedades anónimas en todos los campos del quehacer financiero.
Algo similar ocurrió con la educación privada, con las zonas francas especializadas en el uso de mano de obra calificada, y está ocurriendo en materia de seguros con el INS y en materia de telecomunicaciones con el ICE.
Una nueva visión: para que en el Poder Ejecutivo se percate y realice en todas las instituciones públicas la transición generacional que asegure el éxito de esa nueva forma de hacer las cosas, para que se rete a los funcionarios públicos a salir del estado de confort actual e ingresen al moderno y rentable mundo de la innovación y la tecnología, y que en el Poder Legislativo se atrevan a realizar un alto político y se aboquen a aprobar las leyes que se requieran para llegar a ese estado moderno del cual todos nos sintamos orgullosos, a lo que podríamos denominar “la tercera república”.

Mynor Retana
Director, Banca Hipotecaria, Banco Nacional