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Sábado 23 Febrero, 2013

Ahora hay alternativa y tenemos que abrir los ojos cuando en la otra esquina se perfila un nuevo candidato de indiscutible estatura moral


El candidato de la otra esquina

Escoger a un buen candidato a la Presidencia de la República ya no será difícil. Eso de creer que habría candidato único, ya no será así, pues en la otra esquina y con muchísimas posibilidades, hay un hombre honesto, de gran estatura moral que podría lanzarse a la arena próximamente.
Creer que los partidos políticos están acéfalos y hasta arrinconados en el olvido, al parecer, es cosa del pasado. Esa novela de no tener más remedio que votar por “fulano”, está llegando a su final y es lógico, cuando el pueblo está cada vez más convencido de que las dictaduras de partido no sirven, porque ninguna es sana.
Estas dictaduras muy temprano, llegan a padecer la misma enfermedad: corrupción. Pero por suerte, han surgido alternativas con personas de mucha capacidad, serias, de moral intachable.
Ahora lo único que nos falta es valorar las principales características de los candidatos, entre las que sin duda, si tomamos en cuenta la situación del país, una de las más importantes es que sea un buen conciliador, respetuoso, amable, honesto, sincero, con buen estado de salud, sentido de justicia y control emocional.
Tomemos en cuenta que la democracia costarricense, reconocida mundialmente, se ha visto a palitos con la improvisación de candidatos de “a dedo”, que llegaron al poder. Y de la misma forma, las personas que lo acompañan, como ministros, asesores y hasta los mismos diputados. La personalidad que debe conformar el perfil de un candidato por ahora, ha estado por el suelo. Ninguno de ellos ha sido un motivador de los valores sociales, morales y espirituales.
Por eso, estamos teniendo gobernantes mediocres que no saben conducir la nación por buenos caminos y, hasta se van de cabeza en cualquier “trocha”.
Pero por fin, tenemos nuevos aspirantes a la presidencia y muy buenos. Hombres con trayectoria y estatura moral sin límites, que no necesitan la elaboración de un proyecto de nación cuando todos sabemos que en su alma está implementado dicho proyecto desde hace varios años.
Hay hombres humildes, honestos, con personalidad, que tienen confianza en sí mismos pero, sobre todo, facilidades para acercarse a los demás y ese, es el candidato que necesitamos en Costa Rica, que debe ser elegido por su vida moral y no por sus promesas.
En estos últimos años hemos estado en una profunda crisis política, caídos moralmente como nunca antes lo estuvimos. Además, cometemos barbaridades cuando se arreglan calles y carreteras haciendo al final discursos preciosos para que meses después, la mayoría de las losas se encuentren inservibles, condiciones en las que “nuestros genios” las rellenan con “chapopote”.
Y ni se diga de los millones de dólares que se han gastado en el puente de la “platina”, donde ya por último, los carros se vuelcan e incendian. Todo esto es tormentoso, para el pueblo y el mismo gobierno que ya no sabe ni lo que hace. Si esto continúa, nuestra democracia se agrietará. Los últimos candidatos a la presidencia prometieron y no cumplieron, convencidos de poder seguir engañando al pueblo y en este, repleto de problemas sociales, lo que se ha logrado es desatar el descontento y la insatisfacción. Frustrado este pueblo, se vuelve incrédulo con su gobierno y se daña la democracia. Ahora hay alternativa y tenemos que abrir los ojos cuando en la otra esquina se perfila un nuevo candidato de indiscutible estatura moral. Elijamos al candidato por su vida moral y no por sus promesas.

Eliseo Valverde Monge
Médico