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Es de suma importancia que se dé un cambio positivo de valores porque con ello se producirá, en muchos casos, una vuelta a los mejores principios como constructores de las mayores satisfacciones, personales y colectivas


El cambio que necesitamos


La idea de crear una comunidad de emprendedores holística, puede ser un interesante ejemplo de iniciativa que se inscribe justamente en lo que Costa Rica necesita: incremento de empresas y todo tipo de agrupaciones comprometidas con el respeto, la honestidad y una forma sincera, transparente de crecer y expandirse juntos.
Como lo explica una nota de INVERSIONISTA, en este medio, ayer, la decisión de echar a andar una agrupación como la mencionada al inicio, es de la empresaria Andrea Montero, quien comprendió que era una necesidad en el país la existencia de un espacio en el que los emprendedores pudieran comunicarse y apoyarse en el marco de esos principios.
Pareciera que dicho espacio no se ha concretado por medio de iniciativas públicas que, habiendo nacido para algo semejante, no llenaron las expectativas.
¿Cuál es esa expectativa? Que los emprendedores puedan comunicarse, exponer sus inquietudes, desconocimientos, debilidades, pero también sentirse apoyados y tener acceso a recursos y experiencias centralizadas en una comunidad de personas que piensan de forma similar e innovadora aunque cada quien tenga su propio proyecto a desarrollar.
Este y otros muchos tipos de iniciativas se mueven en la sociedad civil actual formando un nuevo tejido del que quieren sentirse protagonistas quienes han optado por crecer y expandirse sin recurrir a competencia desleal o prácticas antiéticas, pero también quienes buscan estudiar y proponer las mejores soluciones a los problemas que aquejan a sus comunidades.
Pueden ser estas, formas positivas y eficaces de demostrar la inconformidad con algunas realidades con las que no concuerdan y de demostrar, con el paso del tiempo, que un tratamiento ético y transparente puede beneficiar mucho a quienes lo practican y a la población en general.
Pero al mismo tiempo, esto podría devolver poco a poco a muchas personas, en una sociedad como la nuestra, la convicción de que las cosas hechas con honestidad no solo son posibles sino que permiten el éxito en los negocios o en cualquier otro campo de acción.
Es de suma importancia que se dé un cambio positivo de valores porque con ello se producirá, en muchos casos, una vuelta a los mejores principios como constructores de las mayores satisfacciones, personales y colectivas.

 



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