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Sábado 10 Marzo, 2012

El Banco Nacional en “Churuca”

Por virtud de un mandato de ley, que no por propia iniciativa, la sucursal del Banco Nacional de Costa Rica en San Rafael de Oreamuno asigna una de sus cajas al servicio de las personas de la tercera edad, los minusválidos y embarazadas. Pero condiciona el mandato de ley a caprichos propios que van en desmedro de la razón de ser de la norma y de la calidad del servicio. Veamos.
Esa ventanilla no es de uso exclusivo de ese mundo que ampara la ley ni está al servicio prioritario de esas personas. De ahí que suelan formarse exasperantes y agotadoras filas. Y para empeorar el cuadro fáctico, no hay silla que alivie las penas de quienes deberíamos tener derecho a una prioritaria atención.
Por ello semanas atrás me dirigí a un taciturno personaje que esa sucursal mantiene “estacionado” allí en el área de movilización del público, no se sabe si en función policíaca o para cultivar las relaciones públicas o para preservar la calidad del servicio al cliente. Le hice ver la necesidad de sillas en el acceso a esa ventanilla. Me respondió sin inmutarse por el disparate que expelía que “el Banco no tiene presupuesto para esto”.
De inmediato pensé en el daño que produce a la calidad del servicio de un ente de servicios al público un individuo impreparado para manejar los asuntos en “línea de choque”.
Más recientemente, acudí a la misma ventanilla en uso del derecho de ese mundo de personas que cautela la ley. Me adelanté a la punta de la larga cola al comprobar que todos, absolutamente todos los ciudadanos que hacían fila no mostraban señales de vejez, invalidez o embarazo.
En cuestión de segundos apareció aquel mismo policía, relacionista público o velador de la calidad del servicio al cliente vaya usted a saber qué es y me sacó de la fila alegando que la prioridad la tenían todas aquellas otras personas que estaban “en trámites de formalización de operaciones”.
Tras contar hasta diez llegué a la conclusión de que el mejor camino para inducir a la sucursal del Banco Nacional en “Churuca” a extirpar este problema de mala calidad del servicio, es exhibir la estupidez con que algunos allí atienden a los clientes. De ahí estas líneas.

Alvaro Madrigal C.