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Viernes 8 Enero, 2010

El 2010, un año de expectativas y decisiones

El 2010 presenta una situación especial con la crisis económica mundial con menor efecto aunque sin finalizar. En el caso de Costa Rica, la elección de un nuevo gobierno. La esperanza es que el nuevo presidente o presidenta tome las medidas pertinentes para seguir enfrentando la crisis global de la mejor manera y que el sector público pueda ayudar a la sostenibilidad del empleo, que también debe generar el privado.
Se debe promover un gasto público con énfasis en la realización de más proyectos para mejorar la infraestructura y ayudar a los más necesitados con programa como “Avancemos”, el bono de la vivienda y las pensiones del Régimen no Contributivo.
Pero es fundamental también que la política monetaria y fiscal permita mantener un bajo nivel de inflación como el de 2009. El Instituto Nacional de Estadística y Censos informó que la inflación de 2009 fue del 4,05%, la menor desde 1971, cuando fue de un 1,95%. Es necesario lograr un mayor crecimiento de la producción, es decir, un mayor crecimiento del PIB, que en 2009 fue negativo. Se debe tener presente que, según la CEPAL, para lograr una disminución de la pobreza, es necesario tener un PIB no menor al 5%.
En relación al déficit consolidado del sector público, que está cerca de un 5% del PIB, se debe tener un cuidadoso manejo para que no se incremente significativamente y que en ese gasto se de preponderancia al destinado a infraestructura, que permita mejorar la competitividad del país y al gasto social no recurrente.
Es importante y necesario un uso sostenible de los recursos naturales, que permita generar empleo, dado que situaciones como las que se han presentado en Guanacaste y la Península de Osa, nos demuestran que en Costa Rica no somos tan amistosos con el medio ambiente. Para las elecciones de febrero, los costarricenses deberíamos hacer un voto a conciencia, pensando en un mejor destino para nuestro país, analizando la trayectoria y experiencia de los candidatos y candidatas y viendo si tienen cualidades y condiciones que indiquen que trabajará en aras de procurar el bienestar de toda la sociedad, en especial los de menos recursos económicos. Es decir, que gobernará para el bienestar general.
Es necesario que los costarricenses elijamos un presidente o presidenta que tenga gran conciencia social, que llegue a servir y no a servirse de la función pública, que realice un gobierno que tenga siempre presente la célebre frase del recordado presidente de Estados Unidos Abraham Lincoln: “del Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Asimismo, que se sustente en valores como la honradez, integridad y transparencia para guiar a Costa Rica por un rumbo que propicie la solidaridad, el desarrollo económico y la protección y sostenibilidad del medio ambiente.

Bernal Monge Pacheco
Consultor externo