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COLUMNISTAS


El talento tico

Nuria Marín [email protected] | Lunes 01 junio, 2009



Creciendo [email protected]
El talento tico

Tres historias, diferentes e iguales a la vez. Se trata de costarricenses con extraordinario talento, Jorge Jiménez Deredia, el grupo compuesto por Mabellín Fallas, Fabiola Bogantes y Yahoska Hernández y la pequeña Daniela Navarro.
Jiménez Deredia, quien nos tiene acostumbrados a pensar en grande, ha instalado sus gigantescas obras en el Foro Romano, para la exposición “Deredia a Roma” la cual se inaugurará el próximo 22 de junio.
Gracias a él, Costa Rica estará presente en uno de los más emblemáticos sitios arqueológicos del Imperio Romano. El Foro es una combinación de monumentos y edificios conectados con el Coliseo, una de las 7 maravillas del mundo antiguo.
Las jóvenes Mabellín, Fabiola y Yahoska son estudiantes del Colegio Técnico de San Sebastián, quienes ganaron el segundo lugar en la rama de ingeniería eléctrico-mecánica por equipos como reconocimiento a la creación de una máquina capaz de fabricar nanotubos que permitirían que los chips de computadoras sean más livianos.
Ellas representan lo mejor de un grupo de jóvenes costarricenses quienes gracias a su ingenio y creatividad participaron en la Feria Internacional de Ciencias e Ingeniería de Intel en Nevada, Estados Unidos y en las que los ticos ganaron cinco premios. ¡Bien hecho!
Con solo 12 años, la pianista Daniela Navarro partirá próximamente a Rusia. Será acompañada por profesores para luego quedar sola en un internado. Lógicamente, se encuentra emocionada y nerviosa.
En una reciente entrevista, la misma Daniela desnuda cualidades que revelan su alma de mujer valiente, talentosa y férrea voluntad, propia de los triunfadores que saben lo que quieren y están dispuestos a luchar por alcanzarlo.
En sus palabras, “Cada uno tiene que tomar su propio camino en la vida…”, “…quiero ser doctora en piano. Espero ser una pianista concertista y estar en Europa y ayudar con mi talento a los pobres y a la naturaleza. Quiero ser una de las más grandes músicas de Costa Rica”.
Todos y cada uno de ellos representan lo mejor del talento costarricense. Simbolizan historias de éxito detrás de las cuales hay una alta dosis de sacrificio personal y de sus familias. Son personas que en su mayoría han carecido del apoyo estatal enfrentando obstáculos y carestía de oportunidades. La ruta, en toda justicia, no les debería ser tan espinosa.
En la Era del Conocimiento nuestra apuesta país más inteligente sería invertir en la detección y desarrollo de nuestros talentos y facilitarles el camino mediante programas y recursos de punta que les permitan desarrollar sus plenas potencialidades.
Facilitarles además viajar, para que se nutran del conocimiento más allá de nuestras fronteras, pero brindándoles condiciones para que regresen y sus ideas y sabiduría inspiren y guíen a las nuevas generaciones. Con un programa como este, ganaríamos todos.