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El resultado y nada más

La clasificación a la siguiente fase de la eliminatoria mundialista fue el único logro

Gaetano Pandolfo
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El capitán Víctor Cordero dio una orden en el vestidor.
Cada gol que se anote, su autor sale en carrera a festejarlo con el entrenador.
¡Estamos con Medford!
Esa fue la consigna del grupo, su grito de guerra y la ruta se recorrió tres veces.
Alvaro Saborío, Bryan Ruiz y Randall Azofeifa cumplieron con el rito; anotaron y se abrazaron primero con Hernán, y después con el resto.
¡Estamos con Medford!
Y van a seguir con Hernán.
El marcador no miente y lo anunciaron la misma noche del sábado los canales internacionales de la televisión: Costa Rica avanzó a la siguiente fase de las eliminatorias, eliminando a Granada con un global 5-2.
“Cumplimos el objetivo”, dijo también en los vestuarios nuestro entrenador. Y, quién se lo niega.
¡Medford no se va, Medford no se va, Medford no se va!, gritaron los fanáticos en los graderíos del Ricardo Saprissa, pero…es qué nunca se ha ido y tampoco se va a ir, así que tranquilos. El libreto que se escribió en Casa Conde salió a la perfección.
Eduardo Li dejó pasar horas precisas y determinantes en que no se animó a despedir al director técnico de la Selección Nacional. Pudo hacerlo apenas terminó el partido de ida en Granada y no se atrevió.
En el receso, durante las 24 horas que transcurrieron entre el drama que resultó del pésimo desenvolvimiento de nuestra tricolor en la isla, a la reunión en la capital entre las partes afectadas, bajó el nivel de calentura y
el entorno se enfrió.
Medford pactó con Li y se arriesgaron a la segunda aventura, seguros de que se obtendría un resultado positivo.
La prensa deportiva, en su mayoría hambrienta y dispuesta a tragarse la cabeza de Hernán, se quedó sin presa; el jerarca federativo con muy buen tino la alejó de las garras de los medios de comunicación, que la observaron fuera del alcance de la mira de sus escopetas.
Una carta pública de Medford implorando por una segunda oportunidad en que ofrecía propósito de enmienda, dolor por sus pecados, prudencia, tolerancia, tacto y sumisión con dignidad, todas cualidades ajenas a su explosiva personalidad, terminaron de sepultar las ansias de los comunicadores por engullirse “la calva” del cuestionado entrenador.
Quedó entonces preparado dentro de un entorno propicio y frío el escenario para el juego de vuelta: se estaba cumpliendo a la perfección el guión escrito en Casa Conde.
Restaban dos cosas por h
acer para salvar el puesto del entrenador, ambas sencillas y fáciles: ganar y con el triunfo y la clasificación en la bolsa, volver a meter en el congelador las reacciones y emociones calientes del entorno.
Costa Rica 3 Granada 0.
Misión cumplida.
Los periodistas deportivos bajaron desbandados los cuatro pisos del estadio Saprissa, desde la zona de prensa a la de conferencia, entrevistas y vestuarios.
¡Qué pasaría con Medford!
El director técnico les respondió con el resultado global de la serie y Eduardo Li les enseñó el boleto de un viaje suyo hoy a la Argentina que le “impedía” tomar decisiones sobre el tema.
Y hasta puso un plazo; “quizá dentro de dos o tres semanas tendremos noticias sobre Hernán y el cuerpo técnico de la Selección Nacional”, indicó.
Y ahí se le salió el tico.
El tico que desperdicia el tiempo; el tico que desparrama el oro porque el tiempo es oro y en el fútbol nacional no cuenta.
Pasamos y punto; aquí no ha pasado nada, ni va a pasar nada. No aprendimos la lección.
Feliz viaje don Eduardo; feliz clasificación don Hernán.
Y ustedes, aguerridos colegas; a guardar las escopetas que, como lo canta Julio Iglesias: la vida sigue igual.
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