Francisco Chacón

Francisco Chacón

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El régimen IVM

El régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja Costarricense de Seguro Social ha estado en la mira de los costarricenses en los últimos tiempos por estudios actuariales, decisiones de su junta directiva y noticias que alertan sobre una crisis. El tema es delicado y merece la atención de todos aquellos que quieren una Costa Rica equitativa y con calidad de vida para toda la población, bajo las premisas de la solidaridad y la paz social.

Según datos del Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica, en 2014, 1.442.063 personas se encontraban aseguradas como trabajadoras, más de 80 mil patronos también realizaban su aporte y 211.180 personas recibían una pensión del IVM. Estas personas, más aquellas que dependen económicamente de ellas, necesitan que se tomen decisiones puntuales para mantener la estabilidad del régimen, de manera que todos podamos acceder a una pensión cuando nos corresponda el momento de jubilarnos.

Hay varios elementos que considerar para dilucidar el camino a seguir. Primero, se estima que hay 590 mil personas que, según la Gerencia Financiera de la CCSS, debiendo aportar no lo hacen, y que provocan un faltante de ¢122 mil millones al fondo. Es necesario que estos trabajadores cumplan con su responsabilidad de manera solidaria y aporten estabilidad al régimen. Además, es preciso atraer a más empresas y trabajadores independientes a la formalidad, dándoles incentivos para incorporarse, inscribirse y contribuir al erario público y a la seguridad social del país, lo que nos dará una mayor cantidad de contribuyentes para el régimen.

Otro aspecto importante que tomar en cuenta son los cambios demográficos que estamos viviendo en el país, donde cada día nacen menos niños, pero tenemos más adultos mayores. Aunado a esto, la esperanza de vida en nuestro país pasó de 60,6 años en 1960 a 79,4 años en 2014, resultado positivo de un sistema de atención de la salud destacado por su calidad a nivel mundial.

Para efectos del IVM, esto se traduce, sin embargo, en más pensionados que reciben pensión por más tiempo, y menos contribuyentes en el mediano y largo plazo, lo que ejerce presión en las reservas del fondo. Algunos estudios actuariales han indicado que en un plazo de 15 años o menos el fondo entrará en crisis por estas razones, por lo que es indispensable tomar decisiones inmediatas y no esperar una debacle del IVM.

Alrededor del mundo también se están dando cambios en los regímenes de pensiones, debido a las variaciones demográficas de la población. El Foro Económico Mundial está solicitando a los países subir la edad de retiro, ya que se estima que en 2050 la expectativa de vida puede llegar a más de 100 años en los países ricos y con sistemas de salud destacados. Países como Nueva Zelanda y Reino Unido han iniciado la discusión y el aumento escalonado de la edad de jubilación.

Por otro lado, la capitalización que realiza el IVM ha bajado; en 2014 la CCSS capitalizó un 15% menos que el año anterior. Es obvio que un régimen que utiliza las reservas y los rendimientos para pagar pensiones no es sostenible, y podría dejar a la población sin su pensión en el mediano plazo.

La reforma al IVM es impostergable, y esta conclusión la obtenemos al estudiar las variables demográficas, sociales y financieras; posiblemente las opciones no van a ser populares, pero son ineludibles si queremos que los costarricenses accedan a una pensión digna en el futuro.

Con la seriedad y responsabilidad con la que debemos abordar los temas, creemos que es indicado tomar decisiones firmes en lo que tiene que ver con un aumento de la cuota obrero patronal, un aumento de edad de jubilación, un mejoramiento de la colocación de inversiones con los recursos del fondo para maximizar la capitalización y una intervención a la administración del IVM.

Cualquier decisión que se tome en este tema debe estar fundamentada en estudios realizados por expertos, de manera que podamos tener datos técnicos que nos permitan hacer cambios efectivos que den sostenibilidad al régimen. Cuando está en juego el futuro de las pensiones de las que dependen las familias costarricenses, las medidas deben ser estudiadas a profundidad, ser serias, informar a la población de las razones de las mismas y, ante todo, deben ejecutarse de manera oportuna y firme, sin titubeos. Las decisiones que se tomen hoy van a afectar el futuro de las familias costarricenses, y por eso nuestro compromiso es fortalecer el IVM.
 

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