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Jueves 12 Junio, 2008

Samuel Yankelewitz: Columna invitada
El primer desastre del siglo XXI

Primera parte

Un nuevo flagelo amenaza a la humanidad, cuyas consecuencias llevarán muerte y desolación a muchos lugares del planeta. Me refiero a la crisis alimentaria, que en Costa Rica afortunadamente aún no se ha manifestado plenamente, pero que ya se hace sentir en todo el mundo, sobre todo en los países más pobres, en los cuales se estima que entre 100 y 130 millones de personas estarán en alto riesgo de muerte en los próximos ocho meses.
Pero no pensemos que la crisis está lejos. De acuerdo con estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, como consecuencia del aumento en los precios de los alimentos los indigentes en Latinoamérica llegarán a 15,7 millones. La canasta básica para una familia promedio se encareció en 45% en los últimos nueve meses. En algunos países ya se sienten los efectos de la crisis y se empiezan a tomar medidas. Veamos algunos casos:
En México, el presidente Felipe Calderón puso en marcha un programa para combatir la pobreza alimentaria, consiste en la entrega de 245 pesos mensuales a 279 mil familias, además de una dotación de cinco sacos de lo que se denomina “complemento nutricional”, para el consumo mensual en niños, y seis sacos para consumo de mujeres embarazadas y en período de lactancia. En Haití la situación es más caótica; constantemente se presentan disturbios callejeros y la hambruna toca las puertas de miles de haitianos. En Perú, el precio del trigo está obligando hacer pan con masa de papa. En Honduras también se sienten los efectos de la crisis y en Costa Rica el presidente Arias nos ha alertado sobre los tiempos difíciles que se avecinan. Por fortuna nuestro país aún está lejos de padecer hambre como problema generalizado, pero si no tomamos las previsiones del caso, tarde o temprano nos lamentaremos y ya será demasiado tarde.
¿De dónde viene esta crisis? En primera instancia, el cambio climático, derivado de la deforestación y los monocultivos extensivos, ha agravado el problema. Al elevarse las temperaturas globales, el cambio climático modifica los regímenes de lluvias, lo que agrava las sequías en algunas zonas semiáridas de importancia para la agricultura.
Además, varios países han puesto en marcha programas para producir combustibles a partir de materias primas como maíz, trigo y azúcar, en algunos casos incluso con el apoyo de incentivos fiscales.
Otro factor asociado a la crisis alimentaria es el crecimiento vertiginoso de la clase media en Asia. Esta dinámica de movilidad social ha generado un cambio en el estilo de vida y en los hábitos de alimentación, más específicamente una demanda por mayor variedad en los alimentos y más carne en la dieta, lo que equivale a decir una mayor demanda por recursos del campo.
Entre las consecuencias de esta situación a nivel mundial hay varios ejemplos:
*En Nigeria, los precios del sorgo se duplicaron en cinco meses.
*En Haití los precios de los alimentos aumentaron entre 50% y 100% en un año. El precio del arroz subió un 100% en solo una semana.
*En México, el precio de los alimentos ha subido un 40% en los últimos doce meses.
*En Estados Unidos, desde el año 2000 los precios de los alimentos básicos han aumentado en un 70%.
*En Centroamérica, el precio del maíz se incrementó en un 50% durante 2007.
(Mañana – lea la segunda parte)