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Sábado, 27 de noviembre de 2021



FORO DE LECTORES


El Premio Nobel en Economía fue pura casualidad

Andrzej Baranski-Madrigal a.baranski@nyu.edu | Lunes 18 octubre, 2021

Andrze

Andrzej Baranski

Profesor de Economía

Los profesores David Card (University of California at Berkeley), Joshua D. Angrist (Massachussets Institute of Technology) y Guido W. Imbens (Stanford University) fueron galardonados con el Premio Nobel en economía por sus aportes al estudio de la causalidad. Gran parte de las investigaciones científicas en economía tienen como eje central la explicación de fenómenos de la conducta humana, tanto a nivel individual como agregado. En el estudio de las ciencias económicas, los modelos teóricos ofrecen una herramienta que permite conceptualizar la relación entre variables de interés y, por otro lado, los estudios empíricos buscan validar o refutar los postulados de la teoría.

​Pero la tarea de estudiar las relaciones entre variables no es tan sencilla como parece, pues establecer correlaciones es muy fácil, pero demostrar el vínculo causal es complicado. El Profesor Card, ha contribuido durante tres décadas con estudios empíricos sobre el efecto de los decretos de salario mínimo sobre el nivel de empleo. Su artículo de 1993 junto con el Profesor Alan Kreuger, quien pasó a mejor vida antes de poder ser galardonado, demostró como un incrementó en el salario mínimo no produjo un incremento en el desempleo en el estado de Nueva Jersey. Para muchos economistas esto no podía ser cierto pues no concordaba con las predicciones de algunos modelo teóricos preponderantes. Por ello, el artículo generó una ola de replicas científicas. Los resultados de estas investigaciones, que ultimadamente confirmaron el hallazgo inicial, fueron el argumento fundamental con el cual miembros del parlamento británico lograron aprobar un salario mínimo en el Reino Unido en 1999.

​Otro de los temas en el cual el Profesor Card ha contribuido ha sido la medición del efecto que tiene la educación sobre los ingresos de las personas en el futuro. Si bien es fácil intuir que la correlación es positiva, la determinación de causalidad no es evidente. Es posible que las personas que ya son más habilidosas sean quienes se educan más y por ello la educación no es el determinante causal de los mayores ingresos, sino a habilidad innata. Otra posibilidad es que quienes más se educan son quienes tienen mayor estatus económico y con ello mayor acceso a redes de contactos, ofertas laborales e influencia. Nuevamente, la educación no sería el determinante causal de los ingresos mayores. Para poder determinar con perfecta precisión la magnitud del efecto educativo sería necesario un experimento social en el cual algunas personas elegidas al azar se exponen a un proceso educativo y otras son el grupo de control. Este experimento hipotético sería anti-ético y casi imposible de ejecutar en la práctica.

​¿Cómo identificar relaciones causales si no se puede experimentar tal y como se hace en medicina? El Prof. Card ha sido un pionero en aprovechar lo que se denomina ‘’experimentos naturales’’ o ‘’quasi-experimentos’’. Estas son situaciones en las cuales la asignación a un grupo de tratamiento y uno de control suceden de forma exógena, y con ello generar las condiciones necesarias para identificar el efecto de una variable sobre otra. Las contribuciones del Dr. Angrist y el Dr. Imbens, cada cual receptor de una cuarta parte del premio Nobel, han sido principalmente por el desarrollo de técnicas estadísticas que permiten identificar causalidad en medio de quasi-experimentos mediante técnicas econométricas. La econometría es la rama de la economía que formaliza y desarrolla métodos estadísticos para el análisis de datos, y es una de las herramientas fundamentales de las ciencias sociales.

​El premio Nobel en economía de este año me deja tres lecciones generales. La primera es que el crecimiento científico se da en la sana interacción entre evidencia empírica y modelación teórica. La economía deja de ser una ciencia en el momento que deja de medir la realidad para recalibrar los modelos. Segundo, el conocimiento científico no es una verdad absoluta, sino que evoluciona conforme la evidencia indique. Por eso las ciencias económicas deben enseñarse como un método para identificar relaciones causales, y no como una serie de resultados escritos sobre piedra. Finalmente, vemos como la ciencia al servicio de la sociedad puede generar discusiones enriquecedoras a nivel de políticas públicas. Ojalá este tipo de acontecimientos, como lo son la entrega de los Premios Nobel, inspiren a nuestros jóvenes a querer contribuir con el desarrollo de nuestro país por medio de la creación de conocimientos científicos.






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