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El monstruo que se comió Wall Street

Juan Diego Peñaranda
Economista

Revelador resulta el artículo publicado por la revista Newsweek de octubre de 2008. “El monstruo que se comió Wall Street”, el cual muestra el mecanismo que condujo a las bolsas del mundo al borde del colapso financiero. Veamos, si alguien quisiera evitar perder la totalidad del valor de su auto simplemente suscribe una póliza de seguro y paga una prima por ello; así, algunos genios financieros (tal vez bienintencionados) aplicaron este concepto al campo bancario, contrataron seguros de riesgo para sus carteras de bonos y créditos, con lo cual lograron sacar el riesgo de crédito de sus libros y con ello liberar capital propio para seguir creciendo, pues le transfiere el riesgo del crédito a la entidad aseguradora. Así nace la criatura conocida como Credit Default Swap (CDS), que son contratos privados sin regulación del gobierno, siendo AIG la principal entidad aseguradora en este campo.
Pronto los CDS son utilizados para asegurar bonos de mercados emergentes y por último es aplicado al sector de las hipotecas, lo cual permite un crecimiento masivo del instrumento.
Al alcanzar altas proporciones, el riesgo de las entidades aseguradoras se convierte en un riesgo sistémico; a diferencia de la póliza del auto donde un evento sobre una póliza no tiene correlación con las demás, en el caso de los CDS cuando una entidad entra en “default” este evento conlleva un encadenamiento con otros instrumentos en el mercado.
Pronto los analistas se dan cuenta del riesgo sistémico y comienzan a identificar aquellas entidades con alta exposición; el precio de las acciones de AIG, por ejemplo, comienza a caer y siendo esta acción un componente del Indice Dow Jones, lo arrastra contribuyendo al pánico en el mercado. La FED se ve entonces obligada a rescatar la aseguradora AIG que presenta pérdidas por un monto de $14 mil millones, en detrimento de los ciudadanos contribuyentes.
No en vano el millonario Warren Buffett calificó a los CDS como “armas financieras de destrucción masiva”. Claro, este icono del “sistema del libre mercado” no se ha pronunciado sobre la medicina aplicada al paciente, a saber la nacionalización de las pérdidas y una mayor regulación al sistema financiero, así como hacer “mea culpa” acerca de la conveniencia de dejar las decisiones de mercado a la mano invisible.
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