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El juego de los celulares


La prestación del servicio de telefonía celular en el país se ha convertido en un tétrico juego de constantes atrasos y reiterados problemas en cada uno de los procesos licitatorios.
Hoy se anuncia la apertura de la licitación para la compra de una red de tercera generación. Es la segunda ocasión en que se hace el intento, luego de que el primero fracasó rotundamente.
Este nuevo proceso, en caso de ser exitoso, requeriría aún un tedioso camino para la elección y puesta en marcha de la nueva red, incluyendo las posibles apelaciones de los competidores.
Lo grave es que ya van ocho meses desde que los costarricenses no tenemos acceso a nuevas líneas, lo cual genera obvias trabas a la competitividad y al derecho de los ciudadanos a gozar de servicios básicos y de calidad.
Este atraso no es el primero en el cual se ven envueltos los costarricenses. Las demoras en los procesos de contratación celular han sido más una constante que un problema momentáneo, no solo para la tecnología de tercera generación sino también para la GSM.
Por ejemplo, en la primera ocasión se tardó cerca de un año y en la segunda casi ocho meses. En esta última, la espera comenzó desde marzo.
En ese sentido, la operación de 300 mil nuevas líneas GSM es una situación que se ha venido negociando desde hace meses. Se había anunciado que para diciembre estarían listas, pero ahora se habla de que solo habrá disponibilidad de unas 100 mil.
Lo anterior demuestra que existe un grave problema no solo de planificación, sino también de ejecución y de trámites que requieren ser resueltos.
Si el Instituto Costarricense de Electricidad quiere competir realmente con las compañías que vengan del extranjero, no podrá darse el lujo de esperar meses para poner a operar un nuevo servicio.
La tecnología no espera, los negocios tampoco y los clientes posiblemente menos.
El juego de las largas esperas y los reiterados contratiempos debe acabar, por el bien de todos.
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