Enviar
Jueves 20 Noviembre, 2008

El ICE y la generación térmica


El suministro de electricidad en Costa Rica es excepcional en el mundo ya que, en promedio, más del 95% de la generación proviene de fuentes renovables propias. Muy pocos países ofrecen estas características.
La estrategia de producción se basa en la diversificación de dichas fuentes que incluyen hidroelectricidad, geotermia, viento y biomasa; y es el resultado del esfuerzo principal del ICE, los generadores privados y las empresas distribuidoras. Además, esta se sustenta en sólidas políticas públicas arraigadas en la historia del desarrollo eléctrico nacional.
Con excepción de la geotermia, cuya producción depende del calor de los volcanes, las otras fuentes utilizadas, sobre todo la hidroeléctrica, que es la principal (75%), dependen del clima para su producción.
Durante el verano, las plantas hidroeléctricas reducen en forma importante su producción y, más aún, cuando los años son particularmente secos. Solo las plantas que se alimentan del Embalse Arenal pueden mantener su generación durante todos los meses de verano, gracias al almacenamiento que provee este reservorio de las aguas de los meses lluviosos y de otros años anteriores más húmedos.
Para garantizar el suministro de electricidad, debido al riesgo que representa la dependencia del clima de las fuentes renovables, se requiere el complemento de la generación térmica con combustibles derivados del petróleo, que son una fuente energética no renovable e importada.
La generación térmica puede variar mucho de un año a otro, aunque su escala dentro de la producción total sea pequeña, porque su papel principal consiste en respaldar la generación renovable mayoritaria, que sufre cambios constantes por razones del clima. Por ejemplo, 2005 y 2006 constituyó un 3,3% y un 6,1%, respectivamente.
Por esta función, la generación térmica es muy importante dentro de la matriz de producción eléctrica nacional. Sin embargo, la volatilidad impredecible de su producción, sumada a la variabilidad de los precios del petróleo, que estamos sufriendo en la actualidad, son características propias de esta fuente. Estas representan un gran riesgo financiero para el ICE, si no existe un mecanismo que permita reconocer el costo real de esta generación y ajustar las tarifas hacia arriba o hacia abajo, según se comporte su utilización y el precio de los hidrocarburos.
Es fundamental comprender esta situación y tomar las medidas políticas y regulatorias necesarias que permitan admitir este costo, brindar las señales de precio correctas a los consumidores, proteger a los de menores ingresos, propiciar el uso racional de la electricidad, incentivar el desarrollo de fuentes sustitutas a la generación térmica y fortalecer el camino que ha distinguido y diferenciado a Costa Rica, como un productor de electricidad con fuentes renovables limpias.

Gilberto de La Cruz Malavassi
Director Centro Nacional de Planificación Eléctrica - ICE