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Jueves 7 Agosto, 2008

¿El huevo o la gallina? La inversión social versus finanzas públicas


Los ciudadanos generalmente pedimos y exigimos de forma masiva inversión social por encima de todo. Pero cuando exteriorizamos tal consideración, nos invadirá la pregunta: ¿Qué significa para el país en términos de gasto económico disminuir la brecha social entre ricos y pobres, aumentar el acceso a la educación, disminuir la tasa de mortalidad infantil y garantizar derechos fundamentales de sus ciudadanos? Posiblemente la respuesta no sea afirmativa.
El mercado por sí solo no puede realizar todas las funciones económicas, por tanto, hay que plantearle la responsabilidad al Estado como proveedor de los servicios sociales, ante esta concepción deben reinar los conceptos fundamentales de eficiencia (alcance del máximo bienestar social dados los recursos escasos y limitados que ya existen) y de equidad (igualdad de acceso a las oportunidades). Aspirar a la resolución de las diferencias económicas debe traducirse en una mejor justicia distributiva que implique la mejora de la calidad de condiciones de vida, particularmente de los sectores sociales menos favorecidos, mediante la construcción de políticas públicas que fomenten la inversión social sin que estas generen fallas de mercado.
El presupuesto público se convierte, no solo en una herramienta, sino también en la expresión más concreta de un proceso político que se traduce en la construcción de una política pública. El juego presupuestario es un juego de suma cero, es decir si se proporciona un monto a un plan operativo, el gobierno no podrá disponer ahora de esos recursos.
El pasivo del Gobierno se paga en salarios, pensiones, servicio de deuda e inversión social, esto se realiza mediante el aumento de los ingresos por medio de impuestos y otros mecanismos. No obstante, la reacción de la mayoría de los costarricenses ante este escenario es de su negación ante los aumentos de la tributación. La tasa de tributación en Costa Rica es del 13% y en países desarrollados es de más del 19%.
Es necesario partir de la premisa: crear un gasto nuevo implica garantizar ingresos. Los gastos del Gobierno pueden originar un estrujamiento financiero que reduce las posibilidades de inversión, en caso de generar fallas de mercado, provocaría incremento de los precios y disminución de la capacidad adquisitiva, generando así un empobrecimiento de algunos sectores menos favorecidos.
A mayor gasto de gobierno menor intervención en la inversión social. Quién es primero ¿la gallina o el huevo? Ninguno antecede al otro, pues se corresponden. Saber cuánto, dónde y cómo se invierte debe responder a criterios de administración de los recursos escasos. En este sentido, he de manifestar la efectividad del Gobierno Arias Sánchez en la administración de los recursos escasos y la disminución de la deuda total del sector público, corresponde un acto responsable pensar en inversión social dando el ejemplo y mejorando las arcas públicas, avanzamos con ello, en un gobierno donde reinan los criterios de eficiencia y equidad.

Ocliver A. Rojas Gómez
Politólogo, estudiante de maestría centroamericana en ciencia política