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Viernes, 13 de diciembre de 2019



ACCIÓN


El entorno que rodeó a Luis Diego Arnáez resultó asfixiante

Gaetano Pandolfo [email protected] | Lunes 04 febrero, 2019

Luis Diego Arnáez tuvo un corto camino en el Clausura; la obsesión de sus patronos por el título, le pasó factura. LDA/La República
Luis Diego Arnáez tuvo un corto camino en el Clausura; la obsesión de sus patronos por el título, le pasó factura. LDA/La República


Los dirigente de Liga Deportiva Alajuelense están obsesionados por conquistar el título de campeón nacional en el año del centenario del club y esa obsesión ha resultado de nefastas consecuencias.

Sentimos que ni un binomio de ataque formado por Leonel Messi y Cristiano Ronaldo, podría dar dividendos en un equipo cuyos jugadores están mentalmente mutilados por la presión que rodea al grupo.

Si ya la nómina arrastraba una carga de cinco campeonatos sin corona, la necesidad —que los dirigentes rojinegros convirtieron en obligación—, de campeonizar el año del centenario, tiene metido al equipo en un hueco mental y futbolístico cuya última víctima fue el técnico, Luis Diego Arnáez.

“El Flaco” cometió errores como estratega del equipo, pero al abismo, al precipicio donde perdió su cabeza, lo lanzaron sus propios jugadores, incapaces de sacar victorias en los últimos tres partidos del Clausura.

Repasando los cuatro partidos que Luis Diego dirigió a los manudos, en el primero tuvo un arranque promisorio, con victoria como visitante 3-1 ante Santos.

Formó un 4-4-2 con Guevara, Kenner, Porfirio y Villegas en defensa; Garrido, Cubero, López y Foster en la cintura; Moya y McDonald en ataque.

En este primer juego del campeonato, el técnico de la Liga enseñó lo que para muchos fue su peor defecto; pésima lectura de los partidos, mostrada cuando sustituyó a su mejor figura ese día, Maalique Foster en el minuto 65 por Róger Rojas.

Eso de sustituir a los mejores jugadores en la cancha, se hizo regla en los siguientes tres compromisos y fue el enorme lunar del estratega.

La Liga empieza a hundirse desde el segundo partido, cuando la Universidad la pone contra las cuerdas 3-1, marcador que salva Róger Rojas con un triplete.

Para este juego, Arnáez se apunta a su sistema preferido, el 4-3-3, con Moya, McDonald y Rojas en ataque y no entra de titular Cubero.

El mediocampo se desinfla con solo Garrido como volante central y además, se lesiona Alex López, ausente en los dos siguientes juegos, dejando un vacío letal.

La línea de cuatro es un cráter, los celestes hacen fiesta, la masa silba a Porfirio López y piden su cabeza, como si solo el capitán fuera responsable de la masacre universitaria.

Aquí, Luis Diego Arnáez comete dos errores garrafales. Públicamente dice que le hubiera gustado ya contar con Henry Figueroa, pésimo mensaje para sus defensas y luego castiga a Porfirio con la banca.

El técnico cedió a la presión de los fanáticos, y eso nunca será bien visto, en un entrenador que también debe ser sicólogo y orientador.

En Saprissa y en Cartaginés, sus técnicos no sentaron a Aarón Cruz, ni a Darryl Parker por sus graves errores que costaron partidos, pero “El Flaco” sí mandó a Porfirio a los infiernos.

Contra San Carlos —y aquí vamos a defender a Luis Diego a capa y espada—, la Liga presenta la formación soñada por todos sus fanáticos.

En el mediocampo Guevara, Garrido, Cubero y Barlon Sequeira y en ataque McDonald y Rojas. Además, debuta el catracho Figueroa como central al lado de Kenner Gutiérrez.

Este fue el juego clave donde los jugadores no le respondieron a su entrenador y fue donde empezaron a guiarlo hacia el despeñadero.

Quizá desesperado porque no caía el gol, Luis Diego metió a Lassiter, Moya y Álvarez en los últimos 20 minutos, pero erró en los que salieron: Garrido y Miranda y el equipo se partió. Los Toros montaron un contraataque y anotaron en el minuto 86, prólogo de la caída del entrenador, consumada con una irregular presentación en el Juan Gobán, donde Limón, después de que les empató el partido 1-1, hizo ver muy pero muy mal a los manudos, empujón final al precipicio para un técnico al que se lo tragó la presión del equipo, trasladada a una nómina cargada de tensión.


Errores puntuales

Santos 1 Alajuelense 3

Sustituyó a Maalique Foster, el mejor del equipo.

Alajuelense 3 Universidad 3

Pidió públicamente a Figueroa, pésimo mensaje al equipo

Alajuelense 0 San Carlos 1

Sustituyó a Garrido y Miranda y se le fue el partido.

Limón 1 Alajuelense 1

Sustituyó a Guevara y Lassiter, las dos flechas de la alineación.








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