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Lunes 16 Marzo, 2009

El cambio ante la crisis

“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederles a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis, se supera a sí mismo sin quedar 'superado'” .
Albert Einstein

Ante la presentación de la administración Arias del denominado Plan Escudo para estimular la actividad económica y enfrentar los efectos de la crisis internacional, muchos se han preguntado si esta medida es suficiente. Y la respuesta sin duda es que no. El plan no deja de ser más que un grupo de acciones, algunas buenas, otras cuestionables desde el punto de vista de su constitucionalidad y conveniencia, pero definitivamente todas ellas insuficientes. Y es que ni este ni ningún plan nos dará una solución mágica. Tampoco los problemas que durante años hemos venido arrastrando o esquivando y que ahora con la crisis se acentuarán, vamos a poder solucionarlos si continuamos empleando las mismas soluciones cortoplacistas, disgregadas y transitorias, además aplicadas sin planificación ni regulación adecuada, carentes de fiscalización y ajenas a los criterios de oportunidad, eficiencia y efectividad. "No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo”.
El Plan Escudo sin duda ofrece remedios paliativos para los sectores más vulnerables y algunas medidas orientadas a reducir el potencial crecimiento del desempleo; sin embargo, y según el análisis del Grupo Aldesa, este carece de incentivos permanentes para inducir a las empresas a invertir para generar empleo y califica de incierto el impacto sobre el nivel de endeudamiento público, pues no hay estimaciones de los montos por erogar en los distintos proyectos.


Conviene entonces preguntarnos ¿qué más hace falta para que un paquete de estímulo sea efectivo en dinamizar la economía? La respuesta está muy lejos de ser simple.
Más allá de medidas temporales, cambios en los niveles y características del consumo, deben promoverse cambios de fondo permanentes y soluciones estructurales.
Entre las soluciones básicas para enfrentar un periodo de recesión mundial sin duda está mantener el empleo y aprovechar los menores precios de materias primas para realizar obras de infraestructura. Sin embargo, clave es también la inversión que se haga en educación. Rescatar el tema de la Planificación Nacional y la modernización del Estado, que tiene que ver no solo con nueva infraestructura y actualizados sistemas de información, sino también con la consolidación de un sistema de protección social y monitoreo integrado, el fortalecimiento de una cultura de evaluación institucional, así como la agilización y simplificación de trámites. También conviene volver nuestros ojos hacia la promoción de nuevas alternativas económicas como el turismo rural y el fortalecimiento de una nueva filosofía de trabajo: la responsabilidad social corporativa.
Lo cierto es que con coraje, creatividad, esfuerzo e innovación, podemos encontrar nuevas formas no solo de enfrentar la crisis sino de superarla, con soluciones permanentes y estructurales que hagan posible una sociedad más feliz, pues como bien lo dijera Albert Einstein “la única crisis amenazadora, es la tragedia de no querer luchar por superarla".

Ana Helena Chacón Echeverría
Diputada